Todas las claves para afrontar una carrera por etapas

Planificación, tipología, preparación, gestión de fuerzas, recuperación entre etapas…
Anna Comet. Foto portada: Ian Corless. -
Todas las claves para afrontar una carrera por etapas
Todas las claves para afrontar una carrera por etapas

Escoger la carrera

Todos sabemos cómo de cargado está el calendario y que la oferta es formidable. Las carreras por etapas existen desde hace varias décadas, como por ejemplo Marathon des Sables, pero estamos a punto de vivir una explosión de este tipo de competiciones que son un cóctel perfecto entre rendimiento, deporte y aventura donde la gestión del esfuerzo, tanto mental como físico, juega un papel tan importante como el hecho de ser un buen atleta.

Organizan carreras por etapas en casi todo el mundo, con características tan dispares como gustos existentes: desierto, selva, costa, volcanes, alta montaña, ciudad, calor, frío, humedad, lluvia, nieve… el abanico de posibilidades es tan grande que colapsa un poco.

Vale la pena ser algo conservadores cuando escogemos por primera vez . Vivimos una época en la que está muy valorado innovar y saltar al vacío sin demasiadas garantías pero debemos ser muy conscientes de que las carreras por etapas son especiales y mágicas, pero hay que tenerles el respeto que se merecen, prepararlas a conciencia y saber leerlas bien con anterioridad.

Personalmente empecé con competiciones en zonas que controlaba bien, es decir, lugares cuyas características no fueran desconocidas para mi. Era una disciplina nueva, ignoraba como reaccionarían mi cuerpo y mi mente, así que llegué a la conclusión que debía buscar, al menos, un entorno conocido. La primera competición por etapas corriendo fue en Nepal, en alta montaña, donde he pasado gran parte de mi infancia y juventud deportivas.

Y no ha sido hasta la séptima participación cuando realmente he salido de mi zona de confort y he probado con la selva, la playa, el calor, la humedad y un recorrido mucho más rápido y llano comparado con las anteriores. Con mi autogestión en etapas bastante controlada, me sentí preparada y atraída para explorar nuevos lugares y otro tipo de terreno.

Tipos de carreras

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Una corredora en el Marathon des Sables

El lugar y el recorrido marcarán las especificidades de la competición, así como la distancia de las etapas y su desnivel. Aquí van dos ejemplos: Everest Trail Race, en Nepal, de 6 etapas, 160 kilómetros y 15.000 metros de desnivel positivo, en semiautosuficiencia y The Coastal Challenge, en Costa Rica, de 6 etapas también, 236 kilómetros y 10.000 de desnivel positivo, sin ningún tipo de autosuficiencia.

En la ETR la altura es tu peor enemigo, el frío por la noche y una mochila de entre 4 y 8 kilos endurecen la competición. Todo ello supone recuperaciones difíciles por la noche, algo de flojera durante las etapas, incluso un poco de mareo o dificultad para respirar con normalidad a partir de los 3.000 metros. Y aunque los kilómetros por etapa son más que alcanzables, los desniveles son de vértigo y esto enlentece mucho las jornadas.

En la TCC luchas contra el calor, la humedad y las deshidrataciones. Sólo llevas el peso del agua que es un bien esencial y el de la comida que necesites en tramos de 10 a 13 kilómetros que es la separación entre avituallamientos. El calor es sofocante, incluso se llega a tener sensación de fiebre por las altas temperaturas que alcanza el cuerpo. Por suerte, se cruzan muchos ríos que ayudan a bajar el calentón, pero en contrapartida los pies van mojados y con arena gran parte del día y hay que tener un cuidado especial con las ampollas.

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La preparación

Cada carrera es un mundo y es muy importante saber leer sobre papel qué es lo que nos vamos a encontrar. ¡Hablar con anteriores participantes es casi una obligación! De ellos sacaremos información esencial.

Normalmente la inscripción es casi con un año de antelación y hay que saber organizar bien este tiempo tan preciado intentando no obsesionarnos demasiado. Mi primer consejo es que nos pongamos en manos de un profesional, un entrenador que tenga claro cómo se deben gestionar estos acontecimientos e ir trabajando sin prisa, pero sin pausa para no llegar más frito que una patata. Sumar kilómetros y desniveles con precaución, sin atiborrarnos, pero sin detenernos.

En segundo lugar, deberemos saber cuáles van a ser los principales retos: la altura, el calor, jornadas larguísimas, desniveles bestiales, zonas corredoras, caminos muy técnicos, etc. Y entrenarlos con previsión. Si no está en nuestras manos preparar alguno de estos factores: ¡calma! Los nervios o el estrés no harán que nos acostumbremos a ello. Este año en Costa Rica, por ejemplo, salí de mi casa a -2ºC y al cabo de 2 días estaba compitiendo a 40ºC. Imposible entrenarlo. La solución fue calma absoluta y reforzar otros aspectos que sí podía controlar.

También debemos tener muy en cuenta el material que usaremos, qué comeremos y beberemos. ¡Probadlo todo! Pasar una jornada incómoda en una carrera de un día por haber escogido mal una mochila es una cosa, pero repetirlo una etapa tras otra… ¡No es una buena experiencia! He pasado por ahí. En mi primera ETR no probé la mochila, me arrepentí desde el minuto uno y la única solución que me quedó fue tomármelo con humor.

Las semanas y días previos

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Everest Trail Race, una de las pruebas más espectaculares del mundo

A un mes o tres semanas vista, el gran volumen de trabajo debe de estar hecho. La mala conciencia no será una buena aliada durante esta fase. Es decir, nos saldrá mejor empezar a descansar y darle un respiro al cuerpo para conseguir llegar bien descansados que intentar hacer aquellos deberes que, por la razón que sea, hayamos dejado de lado.

Puede que llevemos muchos kilómetros, muchos meses centrados en esta carrera, que lleguemos con algún dolorcillo por sobrecarga. Permitámonos una palmadita en la espalda: dediquémonos a curar molestias, a cambiar alguna hora de aquellas que recortábamos de la noche para entrenar a volver a dormir bien, hacer alguna actividad distinta que no requiera demasiado esfuerzo físico pero que nos evada un poco de la carrera que ha trabajado, dormido y comido con nosotros y nuestro entorno durante los últimos meses.

En resumen, el objetivo es recuperar bien física y mentalmente para llegar a tope. No nos olvidemos de cargar bien los depósitos tanto a nivel alimentario como hídrico durante la última semana, el desgaste que supone una competición por etapas es bestial, todo lo que llevemos de casa… esto que tenemos.

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El día a día en carrera

Esta gestión dependerá de diferentes factores. En Sables la comida es escasa, en ETR la comida es abundante pero no es fácil cargar con demasiados recuperadores, ni suplementación ya que lo llevas todo en la mochila de carrera. En cambio en TCC tienes todo lo que decidas meter en la maleta que trasladan de un campamento a otro y, además, hay masajistas. Así que la recuperación en cada carrera será muy distinta, pero sí que existen unas premisas que nos pueden servir de forma general.

En primer lugar, la etapa 1 marcará los días siguientes. Estamos más que descansados, cargados a tope de nutrientes, un poco nerviosos y ansiosos para empezar una nueva aventura. Es fácil caer en el error de dejarnos llevar y salir demasiado fuertes. He llegado a la conclusión que cruzar la primera meta con una sensación de me he paseado no es una mala opción. Recuperarse de un primer día demasiado intenso es realmente complicado. Las carreras por etapas, menos cuando pasa alguna cosa excepcional, suelen ser muy justas en cuanto a que van poniendo a todo el mundo en su lugar, así que no tengamos prisa.

Durante las etapas nunca podemos abandonarnos. Vale la pena tener muy claro qué protocolo de alimentación e hidratación seguiremos y debemos ser metódicos. No nos podemos permitir vaciarnos porque a la mañana siguiente hay que volver a correr y la otra y la otra.

Las tardes en los campamentos son el bien más preciado para la recuperación. Beber bien, a ser posible con sales, comer bien, lentamente pero abundante, siempre que podamos y descansar en términos generales. Piernas alzadas, evitar esfuerzos, evitar el sol, etc.

Los malos ratos

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Riaño Trail Run, una prueba nacional por etapas de gran dureza

¡Llegarán, no lo dudemos! Aunque no hay que pensar en ellos porque vienen solos. Mientras nos encontremos bien y cómodos debemos disfrutarlo y aprovechar para exigirnos aquel puntito más que, seguramente, perderemos en otro instante. Estos malos ratos los asocio, generalmente, a dos aspectos. El primero sería malestar, sobre todo problemas de estómago, y el segundo dolores por lesiones o sobrecargas de aquellas que no nos obligan a parar pero que nos van torturando sin compasión.

Si los problemas estomacales son soportables, es decir, que nuestra salud no está en juego, nunca, bajo ningún concepto debemos dejar de comer, ni beber. Este año en la quinta etapa de TCC estuve con vómitos y diarrea, con unas sensaciones bastante desagradables y con muy malestar. Sólo hice dos cosas: no dejar de beber, ni comer, aunque era la última cosa que me apetecía y ponerle paciencia, jugar con pequeños estímulos y objetivos que me proponía a mi misma para mantenerme distraída y corriendo con cierta competitividad hasta la meta e intentar no perder mi segunda posición.

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Mi recomendación final

Podría seguir escribiendo, llenando páginas y, seguramente, cuando volviera de mi siguiente carrera me daría cuenta que esto o aquello se me había pasado por alto. Desde mi primera participación en carreras por etapas que estoy completamente enganchada. Tienen aquella épica necesaria que nos seduce sin miramientos. Me gustan porque debes gestionar muchos aspectos, escuchar mucho a tu cuerpo y, a menudo, ignorar a tu mente cuando se pone negativa. No es únicamente correr, existen tantos factores que hay que barajar con serenidad y agilidad que el aburrimiento no existe y nos examina como deportistas muy completos.

Pero para no seguir enrollándome, permitidme que acabe con dos consejos que a mi jamás me han fallado. En primer lugar os diría que nunca se está lo suficientemente preparado para una carrera tan larga y con tantos aspectos en juego. Así que entrenad y preparaos tanto y cuanto esté en vuestras manos.

Y en segundo lugar, intentad correr disfrutando de cada paso y cada kilómetro, de cada etapa, de cada campamento, de cada corredor, de cada persona de la organización, de cada habitante local que os crucéis por el camino, de cada salida y puesta de sol, de cada animal, de cada imagen que se os presente delante de vuestras narices porque si corréis así será imposible borrarlo jamás de vuestras memorias.

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