Prevención y tratamiento de ampollas

Todo lo que debes saber sobre tus grandes “enemigas”
Redacción Trailrun. -
Prevención y tratamiento de ampollas
Prevención y tratamiento de ampollas

¿Qué es una ampolla?

Una ampolla es el resultado  en este caso de la fricción de la piel de nuestros pies con el calcetín o el interior del calzado que usamos, que primero recalienta y después llega a provocar un despegamiento de las capas más superficiales de la piel y un acumulo de líquido tisular (suero) o incluso sangre si la lesión afecta más profundamente a los capilares sanguíneos. Según su profundidad se clasifican en subcorneales (localizadas bajo el estrato córneo), intraepidérmicas (situadas en la epidermis) y subcutáneas (situadas bajo la dermis); por ello bajo una ampolla subcorneal puede formarse una nueva intraepidérmica o bajo éstas una subcutánea; es decir, ampolla bajo ampolla.

Localización

Las localizaciones más habituales de las ampollas están relacionadas con las zonas más expuestas al roce en nuestros pies: talón, arco plantar pulpejo de los dedos y cara lateral de los mismos.

Tamaño

Por definición una ampolla debe tener al menos 5 mm, si no se denominan vesículas, llegando en ocasiones -y yo las he visto y tratado en ocasiones- a abrazar toda la extensión del talón e incluso toda la planta del pie; aun siendo más frecuente la aparición de varias ampollas en un pie que una única y muy extensa.

Prevención

La prevención la podemos enfocar al material: un uso progresivo del calzado nuevo para amoldarlo a la forma y pisada propia, llevar una talla adecuada en cada caso, la utilización de un calzado de material transpirable porque el aumento de sudoración del pie macera la piel, y esto favorece la lesión de la misma; naturalmente también por el uso de unos calcetines adecuados a la práctica que realizamos (actualmente las diferentes marcas utilizan materiales de nueva generación con características antiampollas: doble capa que imita el uso tradicional de un calcetín de ejecutivo por debajo del calcetín de algodón o lana para que una deslice sobre la otra evitando la fricción, fabricación sin costuras y con refuerzos en zonas estratégicas del pie para evitar el movimiento del calcetín durante el ejercicio) e incluso el recambio de los calcetines en caso de estar estos mojados por agua y/o sudor.

Y también la podemos enfocar a nuestros propios pies: cuidado diario de los pies con un buen secado tras el baño o ducha, visitas regulares al podólogo para eliminar callos, pedicura, protección de las zonas habituales de roce de cada uno con segundas pieles y/o apósitos adecuados a tal fin… También se puede utilizar directamente sobre la piel esparadrapo o apósitos que no oculten demasiado espacio, ya que si son gruesos aumentarían la presión sobre la zona produciendo un sobrecalentamiento temprano y una isquemia en la zona por presión que favorecerían la aparición de la ampolla. El “embadurnamiento” con vaselina, cremas hidratantes de base grasa (nívea de caja azul) o sticks antiampollas.

También son efectivos si te ha aparecido el enrojecimiento pero no aún la ampolla, los baños de los pies en agua con lejía, agua con ajo u romero, agua con bicarbonato o agua oxigenada como métodos antisépticos y preventivos. También la aplicación directa de una hoja de aloe vera.

Tratamiento

El tratamiento va a depender de la localización, el tamaño, el contenido y la actividad programada. Ejemplos:

▪ Una ampolla pequeña entre dos dedos, que no provoca dolor, de contenido seroso (transparente) y si ya hemos acabado nuestro entrenamiento o competición, la podemos dejar madurar para que la “herida” epitelice bajo la ampolla y se resuelva por sí sola sin riesgo de infección.

▪ Si está en una zona de apoyo del pie o en la parte posterior del talón, tiene un tamaño menor de 1-2 cm y es de contenido seroso y dolorosa, podemos drenarla de una de las formas que explico más adelante, cubrirla con un apósito y continuar con nuestra actividad.

▪ Si es en zona de apoyo o parte posterior del talón, mayor de 2 cm y el contenido es sanguíneo habrá que dejarla “madurar” uno o dos días, drenarla en condiciones de cuidada asepsia dado que su contenido es un caldo de cultivo muy bueno para los gérmenes, y naturalmente suspender la actividad en carga (carrera, CaCo o caminata) hasta que se resuelvan.

Te recomendamos

Los nuevos modelos de Nathan, marca especialista en productos para la hidratación de ...

La elección de Pau Capell, líder actual del Ultra Trail World Tour, a la hora de corr...

Ligera, potente y cabe en el bolsillo del pantalón: así es la linterna frontal BINDI ...

Así es el Suunto 9, un pulsómetro diseñado para ayudar al trailrunner en sus entrenam...