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Pioneros del Trail (X): Ricardo Mejía

El ídolo azteca

Ricardo Mejía. MDS
Ricardo Mejía. MDS

En estos meses de confinamiento ha habido (y sigue habiendo) tiempo para todo o para casi todo*. Muchos se han puesto a entrenar y a trabajar físicamente carencias que tenían y que se habían ido dejando aparcadas por ahí a la espera de mejores momentos. Otros han recuperado aficiones olvidadas desde épocas pasadas y han extraído del fondo del armario sus lápices de colores o sus acuarelas y se han puesto a darle rienda suelta a su creatividad pictórica. Los hay, muchos, que han sacado el chef innovador con el que convivían en su interior y se han dado al arte culinario. Muchas opciones y de lo más variadas, desde luego que sí.

En esa puesta al día he andado yo también y además de darle al rodillo, a fortalecerme y a hacerme un aprendiz de cocinillas, entre todas estas ocupaciones, he sacado tiempo para saldar una deuda pendiente que tenía con uno de los pioneros más importantes que ha dado este deporte y al primer corredor de la élite internacional del trail al que tuve la oportunidad de conocer. Con él coincidí en Zegama y en Galarleiz, él ya había sido campeón del mundo, ya había ganado algunas de las carreras más importantes del calendario internacional y me llamó la atención por su humildad y por su carácter sencillo y honesto. Y, como se suele decir, todo esto se debe demostrar con hechos y uno de los hechos que dice todo absolutamente acerca de la forma de afrontar este deporte, tuvo como protagonista a Ricardo en una Zegama en la que, por circunstancias de la carrera, el mejicano se confundió en un punto del recorrido de tal manera que se vio beneficiado y adelantó algunos puestos, en su caso, tantos como para ponerse en cabeza de la carrera. Cuando se dio cuenta de ello, retrocedió sobre sus pasos en sentido contrario hasta volver al punto en el que se encontraba antes de la pérdida y ahí reanudó su marcha en la competición.

Os dejamos aquí con esta entrevista, amplia e interesante que nos ha concedido Ricardo Mejía desde Méjico. Esperemos que la disfrutéis leyéndola tanto como yo charlando con este gran tipo.

 

¿Qué recuerdas de tus inicios en las carreras de montaña?

Empecé a correr en 1980 cuando tenía 17 años, por casualidad. Llegué a aprender un oficio en una unidad deportiva, estudiaba de 4 a 6 pm y cuando terminaba, me iba a correr. Allí había un entrenador de atletismo que llevaba tiempo observándome y que me invitó a formar parte de su equipo, me dijo que le gustaba mi técnica, mi estilo y que él me enseñaría más.

Después de un tiempo entrenando fui acercándome a corredores con más experiencia, mis marcas iban mejorando. Empecé corriendo 1.500, 5.000 y 10.000m en pista. Corría en Ciudad de México en competiciones de la Federación Mexicana de Atletismo. Mi primer contacto con la montaña fue cuando tenía 20 años en un entrenamiento lejos de la ciudad a 3.500m. Fue increíble estar en contacto con bosques, ríos, subidas, bajadas, lluvia, niebla… Nunca había sentido algo así. Cuando empecé a subir con el grupo de corredores más experimentados me decían que me diera la vuelta que iban a hacer 25 km y no lo iba a aguantar. Llegó un momento que de 15 que salimos solo quedamos 2. Me animaron a correr una maratón que iba desde Ciudad de México a Ciudad de Cuernavaca, 45 km, la única carrera de montaña por aquellas épocas en México. La primera vez que la corrí, en 1985, me perdí porque no estaba bien marcada, salí muy rápido y nadie me pudo seguir en la primera subida de 10 km. Me quedé muy triste y decepcionado, tuve que esperar hasta el siguiente año para correr con más táctica e ir detrás de los que ya conocían la ruta aunque iba desesperado porque sabía que podía correr más rápido. Cuando vi que ya podía ganar, ataqué y me fui solo hasta la meta. Esa carrera la llegué a ganar en 6 ocasiones y mantengo el récord 26 años después.

En 1990, el premio por ganar esta maratón en México fue correr Pikes Peak en Colorado (USA). Llegué, gané y aún pude hacerlo en cuatro ediciones más (92, 95, 96 y 97). El único corredor que tiene mejor tiempo es Matt Carpenter. En 1996 llegué tercero en una skymarathon de 42 km en Tíbet a 4.000m. En ese mismo año y en el siguiente, aquí en México se corrió el Skymarathon Fila donde estuvieron los mejores corredores del mundo como Bruno Brunot, Favio Meraldi, Matt Carpenter, Pep Ollé y otros. Fue de las carreras de montaña que más alto ha llegado, 5.200m, en el volcán Iztaccihualtl y gané las 2 ediciones. Así me di a conocer mundialmente porqué los europeos nunca se imaginaron que se les podía ganar en montaña. A raíz de estos triunfos, Fila me invitó a ser parte de su equipo y me ayudó en mi proyección europea.

 

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¿Cuándo empezaron a llamarse carreras de trail?

La palabra trail la leí por primera vez a finales de 1990 en USA en una revista de atletismo. A partir de ahí fue más frecuente, hasta estos días que por todos lados del planeta hablan de trail, trail y más trail. Ahora, cualquier carrera que pase por cerros o montaña lleva el nombre de trail.

 

¿Cómo fue tu infancia en tu casa, con tu familia?

Nací en 1963 en Santiago Ihuitlan, estado de Oaxaca, al sur de Ciudad de México. Soy el quinto de 9 hermanos. Ahí viví hasta los 10 años. Mi vida en esta etapa fue muy pobre, mis padres nos mantenían de lo que cosechaban (maíz, frijol, trigo), que yo recuerde desde que tenía 5 años ya cuidaba de los animales y hacía los trabajos del campo. No sabía lo que eran zapatos, usábamos huaraches o íbamos descalzos. Cuando empecé a ir a la escuela recorría4 km de ida y vuelta y como en ese tiempo se iba en dos horarios, matutino y vespertino, tenía que recorrer 16 km. Iba con dos primos míos y jugábamos a correr a ver quién era más rápido y llegar a tiempo para que no se hiciera de noche. Mi pueblo es muy pequeño, no tiene más de 80 habitantes y mi barrio era de 20 personas. Actualmente solo hay 8 habitantes, todos hemos emigrado a ciudades en busca de mejores oportunidades. Mis padres me llevaron a la Ciudad de México a los 10 años, fue un cambio radical en mi vida, después de ser libre en el campo, llegar a la ciudad más grande del mundo fue terrible para mí. Tuve que aprender otras costumbres, comidas, fui discriminado por mi forma de vestir, de hablar, era otra cultura muy diferente. A los 13 años estuve metido en pandillas juveniles, donde había mucha droga entre los niños y jóvenes pero por suerte y gracias a mi hermano cambié el mundo de las pandillas por el del deporte.

 

¿Cómo ha sido tu relación con el deporte?

Mis deportes son el atletismo que lo empecé a practicar a los 17 años, pero muchos años antes, ya viviendo en la ciudad, aprendí a jugar fútbol en la calle con los amigos, rompiendo los cristales de las casas de los vecinos. Luego empecé a jugar en ligas de colonias y no se me daba mal, me llamaban Garrincha en honor al jugador brasileño. También practiqué baloncesto, me gusta mucho pero mi estatura no me ayudaba. Después hice ciclismo, por mi trabajo me trasladaba siempre en bicicleta. Lo practiqué más, lo

combiné con el atletismo y llegué a estar entre los mejores duatletas de México entre 1985 y 1990. También terminé dos veces un triatlón pero no soy un buen nadador.

 

¿Quienes fueron tus "ídolos" en el deporte?

El primero mi hermano Fidel, es 10 años más mayor que yo y todo lo que hacía, lo imitaba, tanto en el trabajo del campo, como en el deporte. Me gustaba andar con él. Después, cuando ya vivía en la ciudad empecé a jugar fútbol y a conocer futbolistas mexicanos y extranjeros por medio de la TV. Así, mis otros ídolos eran Horacio Salgado, Miguel Marín, Hugo Sánchez, Pelé, Garrincha, y también los jugadores de basket de la NBA. En 1980, en los Juegos Olímpicos de Moscú, vi por TV la maratón olímpica y cómo se le fue de las manos el triunfo al mexicano Rodolfo Gómez. Ese momento fue mi inspiración para correr y dije que algún día correría carreras fuera de mi país, también me inspiró Abebe Bikila cuando leí de él que había corrido descalzo ganando el maratón olímpico de México 68 y como yo anduve mucho tiempo descalzo en mi niñez, me veía reflejado en él.

 

¿En qué lugares del mundo has corrido?

He tenido la fortuna de correr por todo el mundo, es de lo más satisfactorio que he vivido. Empecé a correr en mi país, luego en Estados Unidos, de ahí salté donde era mi sueño estar y donde estaban tanto los mejores corredores, como las mejores carreras, Europa. Mi primera parada fue en Italia en 1998, después España, Suiza, Alemania, Andorra, Austria, Islandia y más. También he corrido en Costa Rica, Brasil, Nueva Zelanda, Malasia, Tíbet, Alaska, Sudáfrica.

 

¿Cuáles son tus carreras favoritas?

Sin duda alguna mi carrera favorita es Sierre Zinal en Suiza. En Estados Unidos sería Pikes Peak; Fila Skymarathon, en México; Climbathon, en Borneo Malasia y en pista, la que más disfrutaba era la de los 3.000m obstáculos.

 

¿En qué carrera te hubiera gustado correr?

Como todo en la vida hay cosas que se queda uno con las ganas de hacer, aunque todavía puedo pero no igual como cuando estaba en plenitud de de mi carrera deportiva. Se quedaron en el camino carreras como la Marathon de Nueva York y de Boston, en asfalto. En montaña, Transvulcania o la corta del programa del UTMB.

 

¿Qué has corrido en España y cuáles son los mejores recuerdos?

En España he corrido poco: 3 Zegamas, 2 Ollas de Núria, 1 Galarleiz, y una muy especial que organizó Pedro Galarza, el récord del Kolitza, en Balmaseda, 12 km subiendo y bajando a ese monte y corrí yo solo contra el reloj. Sin duda alguna fue Zegama la de los más grandes recuerdos. La corrí por primera vez en 2006 ya con 43 años, ese año nunca lo olvidaré gané 4 carreras del circuito mundial de Buff Skyrunning y me proclamé Campeón del Mundo. Zegama, desde un día antes, es una fiesta tanto para el aficionado como para los atletas; el día de la carrera todo está lleno de público, desde la salida hasta cualquier parte del monte, todo el recorrido con miles de personas apoyando, con comida, agua, aplausos… y la llegada a meta, en primer lugar fue increíble e inolvidable.

 

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¿Qué es lo más importante que te ha dado este deporte?

Tengo maravillosos recuerdos en el ámbito deportivo pero también los viajes ilustran bastante y en mi vida he conocido muchos lugares, personas, culturas, gastronomía, idiomas... Una de cosas más importantes ha sido forjarme como persona, por que yo siempre viajé solo, sin entrenador, ni médico, ni familia, solo con una mochila a la espalda. Nunca me di por vencido ante ninguna adversidad, siempre con la frente alta. Intento transmitir todas estas experiencias a mis hijos, amigos, familiares, para que vean que cualquier persona puede triunfar en la vida siempre y cuando se lo proponga con disciplina y lucha, lo logrará.

 

¿Crees que tu vida habría sido diferente si hubieras destacado en este momento del trail?

Claro que mi vida sería diferente en este momento por tantos medios de comunicación que cubren un evento de trail, con las redes sociales ahora cualquiera que gana una carrerita y sube una fotito ya lo idolatran, antes no había nada de esto. Aquí en México hasta ahora que ya estoy retirado me están conociendo porque ven un video o foto y empiezan a buscar quién soy y les interesa mi vida deportiva. Cuando yo ganaba cualquier carrera en Europa, aquí en México no se sabía nada o nunca se supo hasta ahora. Tampoco busqué nunca el protagonismo en los medios, ni antes ni ahora, yo siempre a lo mío que fue correr.

 

¿Será olímpico el trail?

Creo que no tardando, las carreras de montaña serán deporte olímpico. Habría que ver qué distancias serían. Hay personajes como el italiano Marino Giacometti, un pionero del trail, que desde hace tiempo ha buscado mayor reconocimiento en asociaciones de diferentes países y cada año se agrupan más para su incorporación al COI. Sería increíble ver cristalizado ese sueño de corredores de montaña corriendo por su país en unos Juegos.

 

¿Qué es lo que más ha cambiado?

Lo que más ha sido el volumen de carreras, ahora hay carreras por todo el mundo cada día casi. También, sin duda, el tema del material: chalecos de hidratación, zapatillas especiales para cada terreno, ropa para todo tipo de clima, bebidas hidratantes, geles... esto hace todo un poco más cómodo. Los tiempos y las marcas también han mejorado pero hay algunas establecidas hace más de 20 años y que siguen vigentes. Otro hecho diferenciador es que antes no había tantas carreras de ultra distancia y ahora parece que cuantos más kilómetros les pongan más felices son aunque la mayoría se pasen un día entero caminando en lugar de corriendo.

 

¿A qué te dedicas ahora en tu vida?

Mi trabajo fundamental y mi principal fuente de ingresos es una ferretería donde paso muchas horas al día pero a mis 57 años todavía sigo corriendo, ya no puedo entrenar igual pero aún me defiendo en mi categoría.

También entreno a un pequeño grupo de chavales atletas y doy charlas motivacionales al público que lo desee aquí en México. Organizo una carrera de trail de 30 km y a los ganadores los premiamos con una participación en Giir Di Mont, en Italia; la Thyon Dixence y Sierre Zinal, en Suiza así que también promovemos a los jóvenes mexicanos en el extranjero.

 

¿Con qué corredor te hubiera gustado coincidir?

Me hubiera gustado enfrentarme a todos los de la élite mundial de ahora como a Jim Wamlsley, Francesco Puppi, Aritz Egea, Remi Bonet y muchos más. Con Kilian ya tuvimos grandes batallas cuando él empezaba a despuntar y yo comenzaba mi bajada. Muchas gracias por su entrevista y espero volver pronto a España. Todavía tengo en mente hacer un viaje especial por España, con mi esposa, y recorrer su país disfrutando de la rica gastronomía y de los buenos vinos.

 

 

** RICARDO MEJÍA: ADMIRACIÓN Y AMISTAD PARA SIEMPRE POR PEDRO GALARZA

En Balmaseda (Bizkaia) existe un “pique” para establecer un mejor tiempo en la subida y bajada al Monte Kolitza. En el año 2006, ese tiempo llevaba imbatido más de 40 años y ninguno de los corredores de la zona éramos capaces de rebajarlo. Un día pensé que tenía que organizar algo para que alguien lo mejorara y me dije: tengo que traer al campeón del mundo, y ese no era otro que Ricardo Mejía.

Me puse en contacto con mi primo Ramón, que vive en México, para que intentara conseguir el contacto de Ricardo. Todo fue bastante rápido y al poco tiempo ya estaba intercambiando correos con Mejía. Le expliqué en qué consistía el reto y le encantó la idea. Llegamos a un acuerdo y luego solamente nos faltaba decidir la fecha. Aprovechamos que vendría a correr Zegama ese mismo año para que después se quedara a intentar batir el récord del Kolitza. Todo salió a pedir de boca: venció en Zegama, y en Balmaseda se generó mucha expectación al saber que iba a intentar batir el récord.

En la zona había muchos corredores de montaña debido a que estaba la Galarleiz. Le entrevistaron para diferentes radios, periódicos, televisión incluso. Ricardo es un tío que le llega al corazón a la gente. Tal y como yo esperaba, batió el récord y al año siguiente volvió a defenderlo frente a Marco de Gasperi, además de aprovechar el viaje y ganar la Txapela en la Maratón Alpina de Galarleiz.

Son muchas las anécdotas que recuerdo de él, pero me quedo con una: llegamos a Zalla, al caserío de mis padres, prácticamente de noche y cuando se baja del coche, le veo que se quita la visera, me dice “respeto” y se pone a rezar. Yo me pregunto ¿Qué le pasa? No me había dado cuenta que en la fachada del caserío hay una ventana exclusiva para la Virgen de Guadalupe a la que siempre le ponemos flores ya que dos tíos míos se fueron a hacer vida en México por eso es muy importante para nuestra familia. ¡Cómo se iba a pensar Ricardo que en un caserío de Euskalherria se iba a encontrar con una imagen de “su” Virgen de Guadalupe!. Al año siguiente, esto creo que tampoco lo olvidará jamás, llevé a Ricardo y a Marco de Gasperi a Pamplona a ver los San Fermines.

 


* Artículo publicado en el número 43 de TRAIL RUN 

**Pedro Galarza es uno de los pioneros del trail en nuestro país, un gran deportista y mejor persona que organizó durante muchos años la maratón de montaña pionera de nuestro territorio, mundialmente conocida como “La Galarleiz”. Pedro ya tuvo su espacio más que merecido también en nuestras páginas en esta misma sección. “Al César lo que es del César”.

 

 

 

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