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8 valiosos consejos para enfrentarse a Sables por primera vez

Hay que pulir los detalles previos a la carrera con el objetivo de minimizar las preocupaciones.

Por Juan González

Marta Bacardit
Marta Bacardit

Juan González, nuestro especialista en material, ha participado en el Marathon des Sables varias veces. Sus conocimientos del material y sobre todo su experiencia sobre el terreno son muy valiosos para aconsejarnos cómo enfrentarnos a esta dura prueba por el desierto en nuestra primera vez.

Marathon des Sables es una de las competiciones más exigentes del mundo. Las condiciones en las que transcurre son las causantes de gran parte de esa percepción, padeciendo los cambios drásticos de las temperaturas, elevadas durante el día, mientras que el mercurio se desliza hasta marcar un solo dígito en el termómetro al atardecer. Pasamos de notar cómo los rayos del sol perforan la piel durante el día, a dormir acurrucados en el saco de dormir durante la noche.

La elevada exigencia física para atravesar dunas, la resistencia para acometer la etapa doble -ultra-, y siempre llevando una voluminosa mochila con todo lo necesario para la carrera, exige preparación concienzuda. La escasa higiene durante los días que estamos en el campamento incrementa la sensación de dureza de la prestigiosa carrera desértica. Todas estas cuestiones hacen que tengamos que pulir los detalles previos a la carrera, con el objetivo de minimizar las preocupaciones. Ya nos sobrevendrán mientras dura la aventura. Por eso, evitemos toda clase de inquietudes planificándolo todo al máximo, por lo menos, lo que dependa de nosotros. Porque, momentos malos vendrán, simplemente hemos de estar preparados para ello y solventarlos. Os dejo un chek-list de 8 puntos que te hará más llevadera la preparación.

 

1 HIGIENE PERSONAL

El uso de gel hidroalcohólico es del todo recomendable en Sables, y más, ahora que ya hemos interiorizado totalmente su uso. En una carrera donde la higiene en cierto modo es precaria, hemos de vigilar este asunto, especialmente cuando manipulamos alimentos, ya sea a la hora de picotear algo en carrera, o para prepararnos la comida en el campamento. Hay botes realmente pequeños que apenas notaremos en el bolsillo del pantalón con el que corramos. Incluso, algunos tienen un mosquetón incorporado, para colgarlo en la mochila. Mete en la mochila dos paquetes pequeños de toallitas húmedas (de 12 unidades). Te serán muy prácticas para la higiene diaria. Especialmente para zonas íntimas y cómo no, para asegurarte cada mañana que tus pies estén todo lo limpios que te sea posible, ya que, el polvillo que se introduce dentro de la zapatilla puede causar roces y heridas. A esto, suma medio rollo de papel higiénico en la mochila. En este sentido, economizar está más en el volumen (de un rollo entero), que en el peso.

 

2 ¿CALCETINES CORTOS O LARGOS?

Es una duda común entre los futuros “Sableros”. Mi recomendación es que el calcetín sea un poco más largo que la polaina. Modelos como el Lurbel Gravity (medida H5), cumplen este requisito. Con esto logramos que el posible movimiento del tejido de la polaina, con la oscilación del ciclo de la pisada, no nos cause roces en la piel, pues tenemos el calcetín a modo de protección. Además, también se dificulta la entrada de polvo o finísima arena.

 

3 ¿EL VELCRO PARA LAS POLAINAS; PEGADO O COSIDO?

En este punto, olvídate de manualidades en casa, y haz que un buen zapatero sea el encargado de esta tarea. En mis participaciones en Sables, después de la primera etapa, vi corredores en la carpa de la organización buscando pegamento a la desesperada, porque se les había desprendido el velcro. Unos 25 € aproximadamente es lo que te cobrará un buen profesional, y es lo que evitará que tengas que coger el avión de vuelta a casa antes de tiempo. Punto importante: el velcro no ha de ir fijado a la mediasuela (amortiguación) de la zapatilla, sino justo por encima, es decir, “apoyado” en la mediasuela, pero cosido ÍNTEGRAMENTE sobre la cubierta de la zapatilla (upper). Con esto conseguimos dos cosas; primero, alejar al máximo el velcro del suelo, ganando altura y margen de hundimiento en la arena, y segundo, que el velcro sufra menos por la fricción causada por la arena. Si el zapatero que escoges conoce bien su trabajo, sabrá qué debe hacer, pero por si acaso, asegúrate que primero une el velcro a la zapatilla con cola de contacto, para seguidamente, coserlo a doble costura alrededor de tu zapatilla. Con esta fórmula, no tendrás ningún problema en carrera, te lo aseguro.

 

4 ¿PODRÉ CARGAR EL MÓVIL U OTROS DISPOSITIVOS?

No. Vas a estar en medio de la nada, a muchos kilómetros de algo medianamente habitado, por lo que has de ser autosuficiente. La organización no suministra tomas de luz. En las haimas sólo encontrarás una alfombra sobre el suelo irregular. Nada más. Afortunadamente, para casi todos los dispositivos hay recambios de baterías. Otra opción casi obligatoria es llevar una batería anexa o PowerBank para ir cargando tus aparatos. Estas baterías anexas tienen unos pesos que oscilan entre los 60 y 400 gramos. Infórmate bien para ver cuántos ciclos de carga pueden proporcionar. También puedes considerar la opción de llevar un cargador solar, más pesado y caro, eso sí.

Por otro lado, infórmate bien de las tarifas de tu compañía telefónica en caso de necesitar datos para mandar mensajes o fotos a tu familia, porque puedes tener un buen susto en la próxima factura. Te lo digo por experiencia.

 

5 ¿QUÉ NO PUEDE FALTAR EN LA MOCHILA?

Presta atención al material obligatorio que pide la organización. Está perfectamente especificado y no tendrás problema para encontrarlo en tiendas especializadas. Elementos como el kit aspira veneno, el espejo reflectante, la navaja y el pequeño botiquín, son obligatorios. Yo llevé una diminuta libreta (con las hojas justas) para escribir y anotar mi experiencia día a día.

En cualquier caso, en Sables el peso de la mochila es determinante, y si bien no hay que llegar a los extremos de algunos corredores que decidían prescindir de la esterilla, para dormir directamente sobre la alfombra de la haima (totalmente desaconsejable, a no ser que quieras disputar la carrera con Rachid El Morabity) sí que has de intentar reducir al máximo el peso (y volumen), como te explico en el próximo punto.

Para encender fuego cuando llegue el momento de calentar el agua para hacer la comida (el agua caliente permite que el liofilizado se “cocine”) hay unas pastillas, pero pesan bastante. En su lugar, en nuestra haima utilizábamos ramas secas de arbustos que siempre hay alrededor del campamento. Preparábamos un fuego comunitario, y nos turnábamos para calentar el agua. No olvides llevar un hidratante para los pies. El anti-fricción natural SixPro, evitó que visitase la carpa médica, muy concurrida durante todas las etapas, por cierto, a causa de las ampollas. Vigila este aspecto, llegué a ver pies que daban escalofríos. Una bonita experiencia como Sables puede convertirse en un infierno por este motivo.

 

6. EL PESO DE LA MOCHILA, Y CÓMO REDUCIRLO

En mi segundo MDS llegué a perforar el cepillo de dientes. Sinceramente, no te obsesiones. Mantente en un rango razonable. Siempre, siempre podrás ahorrar gramos en algo, pero has de valorar si decides pagar un 40% de más por un cuchillo de titanio, para ahorrar 15 gramos. Donde se puede reducir el peso es llevando lo estrictamente necesario y no sucumbir al “por si acaso”.

Agrupa la nutrición por días. Haz paquetes con el “menú” diario. Esto te permitirá tener controladas las calorías (la organización pide un mínimo de 2.500 calorías/día), y eliminar los sobres de los liofilizados. Eliminando los envoltorios originales de según qué barritas energéticas y liofilizados, y sustituyéndolo por plástico film,  puedes ahorrar unos 500 gramos. Cocina el liofilizado cortando una botella de plástico de agua de las que te dan cada día al llegar al campamento.

 

7. EL MENÚ DE CADA DÍA.

Lo ideal es llevar poca comida (en cuanto a volumen) pero con alta carga calórica. Un liofilizado de desayuno de chocolate con cereales contiene unas 400 calorías. Hay barritas (las denominadas flapjack) que superan esa cantidad. Muy útiles para tomarlas en carrera o al acabar la etapa.

No te recomiendo que lleves un liofilizado a modo de comida y otro para la cena. El motivo es que en el campamento nos metemos dentro del saco de dormir pronto, cuando ha anochecido, por lo que lo ideal es hacer una única comida-cena con un liofilizado de en torno a las 800-1.000 calorías.

Después de la etapa, al llegar al campamento yo tomaba una barrita y frutos secos, que me permitía aguantar hasta la hora de la merienda-cena.

Este menú supera las 2.500 calorías/día. Para algún día concreto, por ejemplo la etapa Ultra, utilicé jamón envasado al vacío, que por cierto, sabía mejor que nunca… de ese modo, evité tener que “cocinar” en algún punto de control -algo habitual- para poder comer algo.

 

8. ¿CUÁNTA ROPA HE DE LLEVAR?

Esto es fácil de responder: lo puesto. Sin más. Has de mentalizarte que no vas a ducharte ni a cambiarte de ropa en una semana. El único recambio recomendable es llevar un segundo par de calcetines, y cambiarlo a mitad de carrera. Cambiarlos antes de la etapa ultra es lo recomendable. Por tanto, te recomiendo que entrenes día tras día con la misma ropa, incluidos los calcetines. Te acostumbrarás al “tacto” y rigidez que adquiere con el sudor y el polvo, de modo que cuando estés en el campamento, conocerás esas sensaciones, especialmente, el olor.

 

Con todo esto, sólo falta que te conviertas en sablero o sablera. Disfruta de esta aventura, porque tenlo claro; Marathon des Sables, es más que una carrera. Marathon des Sables es una aventura. Las carreras llegamos a olvidarlas, quedan almacenadas en nuestra mente -en ocasiones-, de forma difusa. Sables no. Cambiarán algunas cosas durante esa mágica semana. Sables la recordarás y te emocionarás cada vez que reflexiones sobre esa vivencia, y al regresar a tu rutina, a tu realidad, verás muchas cosas de otro modo. Para bien. Disfruta. Vívela.

Foto: Mikael Helsing

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