Del encierro también se sale

El ser humano es pura adaptación, y estamos diseñados para superar situaciones que a priori nos resultarían increíblemente difíciles. Es momento de potenciar esta capacidad y trabajar sobre algunas pautas e ideas que te preparan mentalmente para vivir estos días de estancia casera.

POR María Martínez, PSICÓLOGA DEL GABINETE NUTRICIÓN DEPORTIVA Y ALTO RENDIMIENTO NUTRICIONDE.ES

Del encierro también se sale. MARÍA MARTÍNES, PSICÓLOGA DEL GABINETE NUTRICIÓN DEPORTIVA Y ALTO RENDIMIENTO NUTRICIONDE.ES
Del encierro también se sale. MARÍA MARTÍNES, PSICÓLOGA DEL GABINETE NUTRICIÓN DEPORTIVA Y ALTO RENDIMIENTO NUTRICIONDE.ES

Estamos viviendo una situación totalmente inédita y complicada de gestionar, tanto para las autoridades y los profesionales de la salud que llevan el peso de la solución, como para la población en general que sufre las consecuencias. Quedarnos en casa tanto tiempo es algo para lo que no estábamos preparados. Necesitamos interactuar con el exterior, con otras personas, nos encanta el aire libre y a menudo encontramos más fuera que dentro de casa los espacios y actividades de disfrute personal y social. Si añadimos a esto que somos deportistas, la sensación de ahogo al no poder ni salir ni entrenar puede aumentar considerablemente. 

El ser humano es pura adaptación, y estamos diseñados para superar situaciones que a priori nos resultarían increíblemente difíciles. Es momento de potenciar esta capacidad y trabajar sobre algunas pautas e ideas que te preparan mentalmente para vivir estos días de estancia casera.

 

1. ¿Has encontrado argumentos de peso para aceptar la situación? 

Lo que estamos viviendo es una imposición, eso está claro, pero lejos de tomárnoslo desde la queja y la indignación, lo que más nos ayuda a aceptar la situación es darnos una explicación de por qué es importante cumplirlo. Seguro que para mantener tus entrenamientos, pruebas y retos hasta ahora, has sacrificado muchas otras cosas antes de llegar al momento actual, y estoy convencida de que ésta no es ni de largo la más difícil a la que te has tenido que enfrentar.

El deporte es fundamental para estar sanos, pero para hacer deporte necesitamos la salud y que nuestro cuerpo esté en condiciones de asumir el entreno. Es decir, “la salud va primero”. Lo que estamos tratando de evitar estando en casa, son las consecuencias de enfermar y las de contagiar a otras personas. Es el momento de comprender esta prioridad y trabajar a nivel mental para asumir esta condición. Si te has lesionado, seguro que lo has vivido ya antes. Ahora el impedimento es una obligación que repercute a nivel mundial, no dependen de nosotros las normas pero si aceptarlas como una prioridad para poder cumplirlas.

 

2. Céntrate en lo que QUIERES y PUEDES hacer

Parte de nuestra amargura estos días viene de estar pensando constantemente en lo quiero y no puedo hacer.” Me gustaría ir a…y no puedo”, “necesito hacer…y no puedo”, “no voy a aguantar sin…”. Nos sometemos nosotros mismos a una constante frustración difícil de tolerar. Siempre hay algo que podemos hacer, aunque no sea lo que más nos apetezca.

Confía más que nunca en la preparación que te proponen tus técnicos, son profesionales y sabrán qué es lo más importante trabajar ahora y cómo adaptar los entrenos a esta situación. Se ingenioso con la forma de cumplirlos dentro de casa, y si no te consideras especialmente creativo, aprovecha la imaginación que otros comparten en las redes para implementar algunas ideas. Te ayudará a hacerlo entretenido y algo más estimulante, pero ¡cuidado! No cometas el error de usarlo para compararte, correrás el riesgo de volver a caer en la frustración.

 

3. Es el momento del entrenamiento complementario

Ese entrenamiento con el que normalmente cuesta tanto comprometerse. Cuando tenemos mejores cosas que hacer, las que menos nos apetecen quedan en un segundo plano. Ahora que esas actividades probablemente no las podemos llevar a cabo, rétate a comenzar y mantener un entrenamiento complementario de calidad. Aprovecha este tiempo para establecer algunas rutinas que a la vuelta a la normalidad te permitan mantener un buen hábito más fácilmente.

Todo el trabajo que tenga que ver con prevención de lesiones, cuidado de la alimentación, higiene postural, hábitos de recuperación, etc. Aprovecha a conocerlos bien y a implementarlos en tu día a día de manera que te cueste menos esfuerzo. Por ejemplo, cerrando una rutina corta de estiramientos, aprendiendo a preparar nuevos platos saludables y sencillos que te puedan gustar o practicando nuevas técnicas que te puedan ayudar a recuperar mejor como puede ser la relajación progresiva.

 

4. El tiempo pasa, se optimista y mantente animado para afrontar la vuelta

Si tiene algo el tiempo es que siempre pasa, para bien y para mal, se lleva con él lo bueno y también los peores momentos. Lo que está en nuestra mano es intentar hacérnoslo ameno y sentirnos bien (que no perfectos) en la medida posible. Te propongo que tengas una visión de este tiempo que te permita:

  • Valorar el pasado: lo que echas en falta es porque lo valoras. Descubre aquellas cosas de las que disfrutabas aun cuando te quejabas y que perdieron valor porque estábamos absorbidos por nuestra ajetreada rutina habitual. Esto te servirá de aprendizaje y construirá una buena motivación de cara a la vuelta a la normalidad (y a veces monotonía) de los entrenos.

 

  • Gestionar el ahora: ya sabemos que la situación es limitante y quedarse ahí, en el límite, no nos aporta nada bueno. Lo más importante ahora es poder mantenernos haciendo ejercicio físico durante este tiempo aumentando nuestra capacidad de adaptación, tanto al espacio como a los materiales, tipo de ejercicios, etc.

 

  • Preparar el futuro: piensa que igual que no puedes entrenar, tampoco hay pruebas. Es como si el mundo nos hubiera ofrecido una gran pausa para reconsiderar lo que hacemos, confirmar lo que queremos mantener y estimular nuevos hábitos, actividades o rutinas que no teníamos tiempo para experimentar. El objetivo es reincorporarnos sanos, motivados y con una forma física equilibrada, y volver a rodar con normalidad cuando el tiempo pase, que pasará.

 

5. Incluye el entrenamiento mental

Desde hace décadas está demostrado que el entrenamiento mental es capaz de generar en el cuerpo cambios relevantes. La capacidad de imaginarse a uno mismo haciendo una actividad, manda al cuerpo un mensaje idéntico al que recibiría si lo estuviera ejecutando físicamente. 

La visualización es una estrategia psicológica utilizada habitualmente para ganar práctica deportiva, tanto en el aprendizaje y perfeccionamiento técnico-táctico, como en la mejora física. Aprende en este tiempo a dominar esta estrategia poniéndola en práctica y entrena mentalmente:

  • Primero selecciona qué es lo que quieres entrenar mentalmente. Si es una mejora de una acción técnica, si quieres verte corriendo un circuito, practicar una carrera táctica…ten claro el contenido a visualizar antes de empezar.

 

  • Busca una postura cómoda, sentado con la espalda estirada y los pies apoyados, o totalmente tumbado.

 

  • Cuando estés preparado, comienza a hacer una respiración diafragmática, con el abdomen, siguiendo un ritmo suave y calmado. 

 

  • Cuando sientas que aumentan tus sensaciones de relajación y la mente se despeja, ve imaginando progresivamente lo que te has propuesto. Visualiza el lugar, a ti mismo moviéndote o preparándote para la acción, y por último la acción en si misma que quieres entrenar. Visualízate haciéndola hasta que la imagen sea nítida y por supuesto, siempre ejecutadas correctamente o con éxito.

 

  • Cuando quieras salir de la práctica imaginada, vuelve a conectar con la respiración, y muy poco a poco ve progresivamente volviendo a la realidad, física y mentalmente. 

 

Estas son solo algunas pautas. Contacta con profesionales de confianza si te cuesta mantenerte equilibrado en esta situación o para implementar algunos de estos consejos u otros que te vengan bien.