La huella de…. Enzo Ferrari

El corredor chileno nos habla del trailrunning al otro lado del charco

Fotografía Pablo Barrionuevo

La huella de…. Enzo Ferrari. Fotografía Pablo Barrionuevo
La huella de…. Enzo Ferrari. Fotografía Pablo Barrionuevo

El trail sudamericano va en aumento, hace 5 años éramos muy pocos los que nos dividíamos por la oferta de carreras en el sur del mundo, hoy por hoy ya tenemos una competencia que reúne 3.000 personas en Santiago de Chile y a su vez nosotros, los corredores, estamos haciendo los esfuerzos para venir a España, Francia o Italia (entre otros) a buscar nivel y competir con los más fuertes.

Lo que pasa por Sudamérica es particular, para nosotros las posibilidades de conseguir un buen resultado en una carrera no son tan difíciles, debido a que la cantidad de competidores por evento no es tanta, por ende, si haces una carrera decente lo más probable es que termines en el primer tercio de la tabla, top 10 o incluso en el podio. Lo que marca diferencias es la capacidad de transformarte en un corredor de buen nivel u obtener un buen promedio ITRA solo compitiendo allá. Como ya dije, las carreras tienen un nivel de competencia inferior al europeo, pudiendo contradictoriamente a veces ser más duras, más técnicas o en condiciones más difíciles o extremas, pero eso no pesa tanto al momento de tomar decisiones de puntuación por parte de los entes directivos, lo que afecta a los corredores claramente y la idea de viajar a medirte por otros lados comienza a ser cada vez más real ya que los de este lado del charco casi nunca van para allá y es entendible si lo tienen todo aquí en Europa (igual pienso que no tienen los paisajes, lugares primitivos y vírgenes que tenemos allá).

La vida esta llena de oportunidades para los valientes que no temen en dejar todo atrás y volcarse en nuevas aventuras, debemos salir y cruzar las fronteras, conocer el mundo que nos rodea (...)

Aproximadamente 13 horas de vuelo separan Santiago de Chile de Madrid, un viaje agotador… al llegar tienes 6 horas más, un verano poderoso (allá estamos en invierno) y unas patas hinchadas que se demoran de 1 a 2 días en volver a la normalidad, debes ir pronto al hotel o al lugar donde te quedarás (si es que no tienes que seguir viajando) y salir a moverte para activar un poco la circulación y comenzar el día. Hay muchas ideas en tu cabeza, la motivación está a tope y mientras paseas por el centro comienzas a ver a diferentes corredores, tratas de ver si son buenos sólo por su apariencia y sobre todo, te fijas muy bien hacia donde van para luego ir tú. Hay momentos de soledad, donde la carrera que viniste a hacer llena tu cabeza, sabes que a diferencia de tu país probablemente no quedes ni entre los 10 primeros, ni entre los 20… quizás ni entre los 50, pero eso mismo es lo que viniste a buscar, lo que muchos llaman el “nivel". Viniste a que te masacren y que te pongan en tu lugar nuevamente. Ser corredor es estar loco y viajar para que te den palizas no es de gente normal.

Cuando por fin tienes la oportunidad de salir de la ciudad e ir a la montaña, las cosas se ponen mas lindas aún… conoces gente nueva, conoces el lugar por donde correrás, te das cuenta que está todo marcado desde mucho antes, los senderos son los mismos de toda la vida y la gente los utiliza a diario, no es difícil entrar en uno de ellos y dejarse llevar corriendo o caminando por horas, encuentras agua (en fuentes antiguas) sombra, quizás algunos frutos, etc. A diferencia de lo que nos pasa en casa, donde los senderos son “nuevos" muchos de ellos muy rústicos, sin agua o simplemente caminos antiguos de animales, sin señales ni nada dónde si te pierdes nadie lo notará.

La vida esta llena de oportunidades para los valientes que no temen en dejar todo atrás y volcarse en nuevas aventuras, debemos salir y cruzar las fronteras, conocer el mundo que nos rodea, debemos correr por muchas montañas, brindando con amigos a los pies de cada una de ellas, debemos sentir pasión por nunca dejar de explorar hasta donde podemos llegar.