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La comunidad del trail running en tiempos del coronavirus (III): Zegama, después del último

La visión de un profesional sanitario y corredor de montaña sobre el COVID-19 y la cuarentena

José Povedano Arribas, Pepón, responsable del Servicio de Gestión Patrimonial del Hospital Clínico San Carlos

La comunidad del trail running en tiempos del coronavirus (III): Pepón, después del último
La comunidad del trail running en tiempos del coronavirus (III): Pepón, después del último

Trabajo en el área de la Gestión de la Sanidad Pública desde el año 1978. Actualmente soy responsable del Servicio de Gestión Patrimonial del Hospital Clínico San Carlos, y me ocupo de la gestión de los activos físicos, espacios, control del plan de inversiones y todo el mundillo de cosas que se relaciona con esto.

Desde el primer momento que fuimos conscientes de esta pandemia, nos dedicamos a reorganizarnos a base de estructurar las plantas y adecuar equipos y espacios para lo que se nos venía encima que, en ningún caso, se parece a lo que se nos ha venido.

Yo creo que, en este sentido de los recursos, nadie puede estar preparado para esta hecatombe. Sí es cierto que podíamos haber estado "más fuertes" si no se hubiera adelgazado tanto la estructura de la sanidad publica. Pero no quiero entrar en ese debate porque, en sentido contrario de las actuaciones que veo, se trata de remar hacia el mismo sentido y organizarnos y actuar de forma leal para ayudar a los pacientes, a los profesionales y, por extensión ayudarnos todos.

Como corredores con nuestra obediencia y disminución de riesgos manifestamos el respeto por el trabajo que todos aquellos que están en primera línea (sanitarios, servidores públicos, trabajadores del sector agroalimentario..., es, en definitiva, nuestro bienestar.

Respecto de las conductas relacionadas con la cuarentena, y más en concreto con la prohibición de hacer prácticas deportivas en el exterior, estoy absolutamente de acuerdo y voy a tratar de explicar mi opinión. Hay varias situaciones o incidentes relacionados con la actividad deportiva, es decir, con su práctica (accidentes cardiovasculares, que interesan al aparato locomotor, etc.) que no podemos descartar y que en esta situación, sólo uno de ellos, complicarían su manejo en cualquier Servicio de Urgencia o Atención Primaria.

Por otro lado, supongo que es un riesgo epidemiológico que una actividad no básica y de indudable dimensión, esté fuera de control; toda vez que mayoritariamente se suele hacer en grupos más o menos numerosos, y sería una factor agravante de transmisión de la infección.

Las ganas que ahora nos cuesta sujetar, serán las que pasada esta pesadilla, nos hagan disfrutar de nuestro deporte y la pongamos al servicio de nuestros intereses personales, pero también a beneficio de terceros que de seguro se organizarán.

También tenemos que plantearnos que hay otros colectivos que con las mismas o parecidas razones de "hacer salud" tendrían el mismo derecho de hacer sus prácticas: ciclistas, senderistas, futbolistas, y todos los "istas" que podemos imaginar. Es decir, que estaríamos todos en la calle. No habría efectividad alguna en la cuarentena.

De ahí que, si el marco de planteamiento es el de la ciudadanía, de la convivencia y de salud pública, debemos de atenernos a las recomendación que nos hacen. Sinceramente me parece un acto de egoísmo actuar por libre, sabiendo que los conciudadanos que son sanitarios, servidores públicos, trabajan en el sector agro-alimentario, etc., cada día se juegan su salud por continuar con el latir básico de nuestra vida. No me cabe que manifestar con nuestra obediencia y disminución de riesgos el respeto por su trabajo que es, en definitiva, nuestro bienestar.

Finalmente sé que la gran mayoría entiende y comparte las razones que llevan cumplir con nuestra obligación. Estoy convencido que las ganas que ahora nos cuesta sujetar, serán las que pasada esta pesadilla, nos hagan disfrutar de nuestro deporte y la pongamos al servicio de nuestros intereses personales, pero también a beneficio de terceros que de seguro se organizarán.

Ya, debido a mi edad madura, en montaña sólo blando la escoba con mis compañeros y amigos Iñaki Beraza y Ana Azpi en la Zegama-Aizkorri Mendi Maratoia, y colaborando en lo que puedo con aquella mi familia del Zegama a los que estimo y quiero muchísimo. Y desde esa posición de "después del último" deseo volver a ver los hayedos, ver los bosques camino a Aratz en tránsito hacia la Cueva de San Adrián. Por otro lado, ahora estoy enfrascado en el Atletimo Master con grandes amigos y muy agradables actividades, grandes entrenos en el Maresme catalán y, por último, siguiendo a todos los de mi pueblo villalbino y, por supuesto, a los amigos y amigas de toda mi vida de los que me siento muy orgulloso y estimo muchísimo.

Antes de despedirme quiero dar ánimos a todos para superar estos momentos, y algunos otros que nos quedan, pero con el horizonte de volver mejor que nunca a la normalidad de nuestro día a día y de practicar nuestra gran afición... ¡CORRER!

Un cordial saludo, José Povedano Arribas, Pepón 

La montaña puede esperar, quédate en casa. Jabalcuza Films

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