El hombre que nunca cruzó la meta

Nueva entrada de Roberto Palomar
Roberto Palomar. Ilustración de César Llaguno -
El hombre que nunca cruzó la meta
El hombre que nunca cruzó la meta. César Llaguno

Pierre Rambler no tenía oficio ni beneficio. Vivía de las apuestas, de la genética de un cuerpo formidable que le permitía acarrear galones de agua desde la carpintería al abrevadero o del número de caballerías que era capaz de herrar en tres horas. Los habitantes de aquel pueblecito de los Vosgos apostaban y Pierre mal vivía fruto de sus pequeñas hazañas locales. Fue así como surgió la carrera. En 1994, los amigotes de Rambler diseñaron un recorrido a través de los alambicados senderos que rodeaban el pueblo de Gerardmer. 200 kilómetros. Tres días para recorrerlos desde la salida del sol. Rambler lo hizo en dos y medio. Los doce hombres que le acompañaron vivieron suertes diversas: abandonos, heridos, cinco días por el bosque... Desde entonces, cada último fin de semana de septiembre, se celebra la carrera. Pierre Rambler las ganó todas hasta que desapareció De natural hosco y huraño, a Rambler no le gustó que la carrera fuera creciendo en fama y popularidad. En parte por el morbo de derrotarle. En parte, por la atracción de un recorrido formidable en un deporte, el trail, que era incipiente a principios de la década del 2000. Mucho menos le gustó que una multinacional de material deportivo metiera las narices allí y que lo que arrancó con el arrojo de trece hombres por una simple apuesta fuera ya por miles de participantes, con el negocio como eje principal. Vosgo Epic Trail le llamaban a aquello. El pueblo se forraba con cada edición. El único que mostraba contrariedad era Rambler. Se sentía utilizado.

Así que en la carrera de 2006, cuando iba primero, destacado, cuando iba a lograr su duodécima victoria, se esfumó. Miles de personas le esperaban en la meta pero nunca la cruzó. Ni ha vuelto a aparecer desde entonces. Lejos de acabar con la fama de la carrera, la desaparición de Rambler la ha dotado de un halo misterioso. Son muchos los corredores que dan testimonio de su presencia. Rambler se les aparece. Paul Mckenzie, ganador en 2010 está convencido: "Iba líder pero estaba perdido. En plena noche, otro corredor, a lo lejos, me hizo señas con su frontal. Más que un frontal, era una especie de candil. Fui hacia donde estaba pero cuando llegué, ya había desaparecido. Y yo estaba de nuevo en el track. De no haber sido por él, iba directo a los cortados, hacia una caída segura. Tuvo que ser Rambler. ¿Quién si no?”.

Jean Luc Galle iba el último en 2014: "Me dijeron que en el siguiente control me cortaban. Iba muy retrasado, se me había echado la noche encima. Pensé que cerraba la carrera hasta que oí los pasos de otro corredor detrás de mí. Fantástico, ya no iría solo. Pero mi nuevo compañero apenas balbuceó algo cuando se puso a mi altura. Extendió su mano, me dio un puñado de nueces y desapareció en la oscuridad. Si tuviera que dar una descripción, diría que era Tom Hanks en Náufrago. Sí, eso es. Me adelantó un náufrago. Ni siquiera llevaba frontal”. Son cientos los testimonios similares. A un corredor deshidratado le llovió una vieja cantimplora desde la copa de un árbol. Llevaba las iniciales PR. Otro recibió una especie de poncho durante una tormenta. Nunca vio quién se lo echó por encima. Phillipe Hidalgo, médico de la carrera, achaca al cansancio lo que él llama alucinaciones: “Sí, he oído la leyenda de Pierre Rambler. Pero eso pasa mucho en la alta montaña. Son muchos los alpinistas que, en plena crisis de esfuerzo, hablan de una segunda presencia, de un compañero imaginario”.

Jack Lefevre fue uno de aquellos doce hombres que tomó la salida con Rambler en la primera edición: "Sin duda es Pierre. Es él. Desde que desapareció, no hemos salido a buscarle porque sabemos que jamás se dejaría encontrar. Simplemente, hay que dejarlo en paz”. La Vosgo Epic Trail sigue creciendo. En parte, por una organización perfecta, por el recorrido espectacular y por el encanto y la amabilidad de los habitantes de Gerardme. Pero también porque nada viste más en estos tiempos que escribir un tuit diciendo que se te ha aparecido en los Vosgos Pierre Rambler, el hombre que nunca cruzó la meta.

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