Cómo entrenar las carreras por etapas

Gestión del esfuerzo, los ritmos y cuidar los detalles
Anna Comet
Cómo entrenar las carreras por etapas
Foto: Jordi Anguera

¿Pero tú cómo lo haces para entrenar las carreras por etapas? Me preguntan muy a menudo.

Las carreras por etapas son unas de mis aventuras preferidas y, sinceramente, creo que es una de mis especialidades. Me gusta jugar con la gestión del esfuerzo, de las etapas, de los ritmos, cuidar cada detalle – la alimentación, la nutrición, el descanso, el material, etc.- para conseguir rendir al máximo día tras día. Gestionar mi cabeza: los baches, los subidones, saber guardar en las primeras etapas y ser capaz de no derrumbarse en los inicios de las últimas etapas cuando ya no vas fresco y te duele todo el cuerpo… Pero, ¿cómo lo entreno? Pues, realmente, no lo entreno específicamente. Las carreras por etapas son una modalidad tan exigente y dura que si lo entrenáramos de forma específica no llegaríamos a la cita. Me explico. Los maratonianos, que son los grandes especialistas en fondo, no entrenan distancia maratón para competir en maratón. El desgaste que les supondría sería superior al rendimiento buscado.

Las carreras por etapas piden experiencia, piden constancia, piden sumar sin cesar, pero sin traspasar nunca la línea. Yo nunca he sido de largos entrenamientos, con los años, mi entrenador ha visto que no tolero bien los entrenamientos demasiado largos de una tirada. Me cuesta recuperar y no consigo altas intensidades. En cambio, la suma de muchos entrenamientos más cortos e intensos me están dando muy buen resultado.

Las carreras por etapas son una modalidad tan exigente y dura que si lo entrenáramos de forma específica no llegaríamos a la cita.

A lo largo de una semana de carga, aquellas semanas que no tienes competiciones a la vista, puedo llegar a doblar entre 4 y 6 días combinando rodajes alegres, de aquellos de “puedo hablar, pero no te despistes”, con series, cuestas, trabajo intenso de gimnasio, tiradas medias por el monte o en bici de carretera. Esta combinación de hormiguita, de sumar sin cesar, pero sin perder el norte, me da buen resultado para carreras en línea de una etapa de entre 20 y 60 kilómetros aproximadamente porque me mantienen con chispa y velocidad y, al mismo tiempo, con aguante. Y también me dan buen resultado para las carreras por etapas en las que necesitas saber tolerar un cansancio acumulado de forma repetida. El entrenamiento tiene la magia que dos y dos no son cuatro para todos los deportistas. Hay quien necesita hacer entrenamientos muy largos para sentirse seguro de sí mismos y estamos los que no podemos asimilarlos si nos pasamos. La cuestión es encontrar este punto personal sin dejarse llevar por lo que hacen unos u otros.

Como nota final, no puedo dejar de aconsejar firmemente que si os gustan las aventuras, amáis este deporte y os llena el contacto social, debéis probar las carreras por etapas, son una mezcla perfecta de todo ello. ¿Os espero en Desert Run?

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