Cuando sufrimos una inflamación muscular se debe a una respuesta natural del cuerpo a la actividad física intensa o a una lesión. Aunque se considera un proceso natural necesario para la reparación del tejido dañado y el crecimiento muscular, a veces puede resultar incómodo e incluso doloroso. Los músculos que se someten a un exceso de ejercicio o que se lesionan sufren una serie de pequeños traumas en las fibras. En este proceso que provoca la inflamación, también están implicadas una serie de sustancias como las citocinas y las histaminas, que son las responsables de que se incremente el flujo sanguíneo. En la sangre viajan oxígeno y nutrientes que son los encargados de reparar el tejido estresado o lesionado.
Si quieres evitar la inflamación en momentos puntuales y sentir un mayor bienestar general, hay algunas estrategias que puedes llevar a cabo. Con estos consejos te será más fácil disminuir la inflamación muscular y acelerar la recuperación.
Los mejores métodos para aliviar la inflamación
Masaje muscular
Un masaje terapéutico puede ayudar a mejorar la circulación sanguínea y reducir la inflamación en los músculos, sobre todo con una crema antiinflamatoria como Voltadol.
Calentamiento antes de la actividad física
El calentamiento es muy importante para preparar tu cuerpo y reducir el riesgo de inflamación muscular, ya que mejora la elasticidad muscular, estimula el flujo sanguíneo y los prepara músculos y las articulaciones.
Para empezar haz una serie de ejercicios de cardio que activen tu corazón como caminar a un buen ritmo o pedalear. Después realiza movimientos suaves para preparar las articulaciones para el movimiento. Por último, realiza movimientos activos y controlados que estiran los músculos mientras te mueves.
Estiramiento después del ejercicio
Realizar ejercicios de estiramiento adecuados después de hacer ejercicio puede ayudar a prevenir la rigidez muscular y reducir la inflamación. Con los ejercicios de estiramiento suaves conseguirás relajar los músculos que has trabajado para que puedan recuperarse correctamente.
Hidratación óptima
Mantenerse bien hidratado es importante para la salud en general y para los músculos en particular. Acuérdate de beber suficiente agua antes, durante y después del ejercicio para ayudar a reducir la inflamación.
Alimentación saludable
Llevar una dieta rica en antioxidantes, como frutas y verduras, es una aliada para reducir la inflamación y promover la recuperación muscular. Además, asegúrate de obtener suficiente proteína para ayudar en la reparación y el crecimiento muscular.
Descanso adecuado
Permitir que tus músculos descansen y se reparen es crucial para evitar la inflamación crónica. Asegúrate de obtener suficiente sueño y descanso entre sesiones de ejercicio, lo ideal es dormir al menos 7 horas.
Terapia de frío y calor
Aplicar frío y calor en las zonas afectadas puede ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor muscular. La terapia de frío reduce la inflamación porque disminuye el flujo sanguíneo, sin embargo, la terapia de calor mejora la circulación y promueve la relajación muscular.
Si sigues estos sencillos consejos lo tendrás más fácil para evitar la inflamación muscular. Pero si experimentas una inflamación severa o persistente, consulta a un médico o a un fisioterapeuta para que puedan evaluar tu estado e indicarte algún tratamiento.






