Ultratest Polar M430

Con sensor de frecuencia cardíaca integrado
Daniel Sanabria. Fotos: Polar. -
Ultratest Polar M430
Ultratest Polar M430

Entre la amplia colección de relojes deportivos que ofrece Polar hemos tenido la oportunidad de testar en estos últimos meses el M430. Podríamos encasillarlo entre los dispositivos de gama media de la marca finlandesa, pues es un reloj superior al M400, incluso podríamos decir que una evolución de este, pero inferior en calidad y prestaciones al V800. Tras seis meses en las tiendas de nuestro país (se puso a la venta el 29 de mayo) y muchos cientos de kilómetros con él, estas son nuestras sensaciones.

PRIMERAS IMPRESIONES

Nuestro primer contacto con el M430 llegó con la visita de parte del equipo de Polar Ibérica a nuestra redacción, por lo que tuvimos la suerte de contar con información y explicaciones de primera mano, lo que siempre facilita las cosas ante un reloj deportivo. Aunque realmente el Polar M430 no necesita de muchas explicaciones, pues es un dispositivo muy intuitivo y de manejo sencillo. Muy facilón, la verdad. Y se agradece ante el vanguardismo de nuestros días donde uno necesita estudios en tecnología para entender algunos aparatos. Cinco botones que sirven para moverte con sencillez por los menús y al que podríamos dar estas etiquetas: luz, OK, return, arriba y abajo. Como un juguete para niños.

DISEÑO

La pantalla es de 128 por 128 píxeles, es decir, la misma que la del Polar M400, y la legibilidad es correcta: negro sobre blanco o viceversa. Sin complicaciones. Lo que sí cambia es la correa, que en este caso llega con un nuevo diseño, perforada y aportando mayor elasticidad para adaptarse mejor a la muñeca del usuario. Es más cómoda y más ligera, aunque también puede parecer algo blanda y poco resistente, pero lo cierto es que nosotros no hemos tenido en este aspecto ningún problema desde que lo estamos utilizando.

Volteando el reloj, en el dorso, encontramos el sensor de frecuencia cardíaca, integrado en el aparato. Esta sin duda es la gran ventaja del M430 respecto al M400. No es necesario llevar un cinturón en el pecho para medir las pulsaciones, pues esta tecnología que se manifiesta con 6 luces LED está integrada en el reloj y nos permite conocer nuestra FC en todo momento, tanto cuando estamos entrenando como durante el resto de la jornada.

Junto al sensor se encuentra el puerto USB para conectarlo al ordenador y transferir datos o a la luz para cargar la batería. Aquí observamos otra de las grandes novedades, ya que Polar ha desechado el micro USB universal para incorporar uno fabricado por la propia marca. Este pequeño puerto no necesita tapa ni protección alguna, es impermeable y compatible totalmente con el sudor y el agua. Pero sí es conveniente que lo limpiemos a conciencia cada cierto tiempo. El conector nos ha parecido algo frágil, ya que el cable encaja en el puerto del reloj con excesiva suavidad, apenas se percibe el click y no es difícil que quede suelto mientras pensamos que está bien enganchado.

Por otro lado, los representantes de Polar nos aseguraron que el reloj es sumergible hasta 30 metros, aunque no lo hemos comprobado. ¡Todavía no nos ha dado por el buceo!

GPS

Uno de los puntos fuertes del reloj es la versatilidad del uso del GPS (por supuesto también integrado). Cuando lo conectamos en nuestros lugares habituales de entrenamiento en apenas 30-40 segundos capta la señal, mientras que en nuevas localizaciones el tiempo de espera puede llegar a ser de hasta 120-150 segundos. En la pantalla vamos viendo el porcentaje de señal recibida hasta llegar al 100%, y entonces… ¡A correr!

El GPS incorpora tres tipos de precisión que determinará el uso de la batería. Encontramos el modo de precisión máxima, que dura entre 7 y 8 horas si también tenemos activado el medidor de frecuencia cardíaca. En este caso el reloj conecta con los satélites a cada segundo, por lo que la exactitud de los datos recibidos es altísima. En el modo de precisión media el intervalo de conexión con el satélite es de 30 segundos, y en el de máximo ahorro (mínima precisión) la posición se registra cada 60 segundos pero la batería puede llegar a durar hasta 30 horas. En todos los casos, las pulsaciones se miden a cada segundo, por lo que el abanico de alternativas es muy amplio y podremos decidir según la carrera.

EN MARCHA

Nos ponemos a correr con el Polar M430. En la pantalla tenemos cuatro opciones configurables para visualizar los datos que deseamos en cada momento: distancia, tiempo de actividad, ritmo, ritmo medio, altitud, frecuencia cardiaca, calorías, hora, zona de entrenamiento, etc. La medición de la altitud es otra de las diferencias respecto al M400 y se registra según la ubicación del GPS, es decir, el reloj no dispone de altímetro propio.

En el menú de inicio encontramos los perfiles de deporte básicos (correr, bicicleta, sesión indoor y sesión outdoor) aunque podemos cargar hasta una veintena de disciplinas al conectarlo a Internet. Para hacer entrenamiento de series contamos con la opción de Interval que podemos personalizar en el propio reloj según tiempo o distancia.

También incorpora como novedad la alerta por vibración que podemos activar, por ejemplo, en cada kilómetro.

Al finalizar la sesión tenemos multitud de parámetros disponibles en el reloj y que podemos ampliar y analizar con más detalle al transferirlos al ordenador, pero así, a simple vista en la pantalla del M430 tenemos datos de distancia, duración, ritmo, ritmo medio, ritmo máximo, desnivel positivo, desnivel negativo, zonas de frecuencia cardiaca, frecuencia media, frecuencia máxima, calorías, zonas de velocidad de entrenamiento, tiempo en cada vuelta, tiempo total, cadencia media y cadencia máxima, entre otros.

Para motivarnos, nuestro reloj nos dará la enhorabuena cuando logremos algún récord personal, como la mayor distancia recorrida o el ritmo más rápido alcanzado.

ALMACENAMIENTO

Otro de los servicios que ofrece este Polar es su agenda, donde quedan registradas todas las actividades que hemos hecho con él. La memoria interna del reloj es de 8 megas y cuando el espacio esté prácticamente al 100% recibiremos una alerta de aviso en la pantalla. Si no limpiamos la memoria por nuestra cuenta, el reloj lo hará automáticamente sustituyendo las sesiones más antiguas por las nuevas.

 

OTROS DETALLES

▪ Registro de actividad diaria. El Polar M430 también tiene esta función de pulsera de actividad con la que nos mide y controla el movimiento a lo largo de las 24 horas del día, así como un cuantificador de sueño que nos dice cuántas horas hemos dormido y de qué calidad han sido (por los movimientos de nuestra muñeca).

▪ Batería. La batería utilizada en este reloj es de litio de 240 mAh y tiene un tiempo de carga de aproximadamente una hora. También cuenta con indicador de batería en la pantalla principal. Un detalle importante: si aparece una alerta de “batería baja” durante el entrenamiento se desactivará automáticamente el GPS y la medición de frecuencia cardiaca.

▪ Sincronizable con Polar Flow. Con la APP Polar Flow puedes vincular tu dispositivo en poco tiempo y de manera sencilla, así como otros sensores de la marca que puedas tener. De este modo no tendrás problemas de interferencias con otros Polar cuando estés por ejemplo en la salida de una carrera. Otra de las ventajas es que puedes recibir notificaciones de tu móvil en la pantalla del reloj, por ejemplo, un correo electrónico o una notificación de Facebook.

▪ Función Back to Start. Esta función nos permitirá entrenar por rutas y caminos desconocidos sin miedo a perdernos, ya que cuando queramos regresar al punto de origen, al activar la función ‘back to start’ el propio reloj nos conducirá gracias a las flechas que nos mostrará en pantalla.

▪ Función Smart Coaching. Esta función nos permitirá valorar y ajustar nuestro plan de entrenamiento, saber cuánto debemos descansar, ver el estado de forma en el que estamos en cada momento (hay distintos test en el reloj), programarnos objetivos para cada sesión y, en resumen, personalizar nuestra preparación para alcanzar el máximo rendimiento.

CONCLUSIÓN

Estamos ante un reloj que guarda una relación calidad-precio notable. Su PVP es de 230€ y para un corredor de montaña de nivel medio que no sea especialmente escrupuloso es una gran opción. Hay que reseñar que no dispone de mapas, por lo que en este aspecto no puede competir contra otros de gama superior. Para la mayoría de los días del año es un dispositivo que cubre nuestras necesidades sin problema. No echarás muchas cosas en falta para los días de entrenamiento por tus rutas habituales, aunque tal vez se pueda quedar corto si viajas a un ultra de 100 kilómetros y quieres hasta el último de los detalles con máxima precisión. Su peso es de 56 gramos y está disponible en colores blanco, naranja y negro.

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