La huella de... Miguel Caballero

Me organizo en función de un calendario deportivo y en todo encuentro semejanzas que me hacen gestionar situaciones cotidianas como si de una estrategia competitiva se tratase

Miguel Caballero. Fotografía Javier Vilar

La huella de... Miguel Caballero. Fotografía Penyagolsa Trails 2019. Javier Vilar
La huella de... Miguel Caballero. Fotografía Penyagolsa Trails 2019. Javier Vilar

Doble traza. Término que se utiliza dentro del esquí de montaña, para puntualizar que en un determinado segmento del recorrido, encontrarás dos huellas, paralelas. En muchas ocasiones tenemos a técnicos que nos indican cuál es la mejor a seguir: “la de arriba… la de abajo". ¡Vamos, vamos!

Salir a correr temprano nos hace comenzar con mucha más energía y visión positiva. Si no hemos "podido" madrugar, no pasa nada, pues el sólo hecho de salir a correr a última hora nos dará el ímpetu suficiente para empujar más fuerte las agujas del reloj y acabar antes la jornada laboral.

Independientemente de estas instrucciones, a veces apenas audibles, por el estrés de la carrera, te la tienes que jugar, o tomar una elección, sin más. Que en muchas ocasiones, pasa como en la cola del supermercado, que pensando que elegías la cajera más astuta, resulta que por un problema de cambio, o simplemente de azar, ves avanzar todas las demás hileras de personas impacientes antes que la tuya propia. Y lo peor de todo es que te parece ver en sus rostros un… “mira, ¡la mía avanza más que la tuya!". Nada más lejos de la realidad.

En todo, o casi todo, en mi caso al menos, suelo poner ejemplos relativos a la competición. Me organizo en función de un calendario deportivo y en todo encuentro semejanzas que me hacen gestionar situaciones cotidianas como si de una estrategia competitiva se tratase.

Esto nos suele dar fuerzas para afrontar el día a día. Salir a correr temprano nos hace comenzar con mucha más energía y visión positiva. Si no hemos "podido" madrugar, no pasa nada, pues el sólo hecho de salir a correr a última hora nos dará el ímpetu suficiente para empujar más fuerte las agujas del reloj y acabar antes la jornada laboral.

Pero, he aquí la paradoja con aquel que todo lo compara con el deporte... ahora está en un momento en que no puede practicarlo. Una sobrecarga en el tendón rotuliano te deja fuera de combate. Un día, de repente, aparece un fantasma graciosillo que te borra las anotaciones del calendario, las competiciones, las dobles sesiones que antes tanto deseabas que acabaran, y ahora, cual hermano pequeño que quiere el helado del mayor, anhelas el sabor a sangre en la boca y el ácido láctico en las piernas.

Nunca hay buen momento. Te planteas qué podrías haber hecho diferente, descansado más, estirado... Todo son dudas que suben como rocío a la nube que te da la sensación de tener encima a punto de descargar en forma de cruel aguacero.

Pero pasan los días, y entre asimilación y búsqueda de todas las respuestas anteriores te das cuenta de que hay cientos de imágenes similares más. Hay otras ilusiones, con una tinta, si bien de otro color, pero que pueden llenar esos huecos en tu calendario, invernal o estival, con proyectos que has dejado aparcados durante meses centrado en tu preparación casi exclusiva para con el deporte.

Solemos repetir eso de: cuando esto no me llene haré otras cosas, pero basta que no puedas hacerlo para que te entren más ganas, somos humanos, al fin y al cabo. Grandes compañeros y amigos, como Mireia, Manu, Javi… han decidido probar con mil y una actividades diferentes, y ahí los tienes pasándoselo como los indios.

Es por todo esto, sea por lesión, por cansancio, por inquietud o por gusto, siempre tendremos la doble traza. Para elegir si correr, andar o jugar en el parque con la familia. Y no miréis al de la fila de al lado del supermercado, tened en cuenta que siempre pensaréis que la vuestra avanza más despacio.