Así empezaron los elite. Primera parte

Algunos de los mejores corredores de montaña nos cuentan cómo fueron sus inicios en el trail running.

Redacción Trail Run

Miguel Heras. Ibiza Trail Maratón 2019
Miguel Heras. Ibiza Trail Maratón 2019

Miguel Heras pasó de los raids de aventura al trail. Eli Gordón dice que llevaba unas pintas horribles cuando salía a correr. A Aroa Sío le ayudó a dejar de fumar. Marc Pinsach empezó a correr porque era lo más parecido al esquí de montaña. Todas las grandes historias tienen un principio inolvidable. Por eso hemos pedido a nuestros corredores de elite que nos cuenten el suyo. No hay desperdicio.

 

MIGUEL HERAS

“EMPECÉ DEMASIADO PRONTO CON LOS ULTRAS”

Yo empecé en el mundo de los raids allá por 2003 y luego enganché con el trail. Recuerdo que lo que me daba miedo de correr por montaña no eran las distancias tan largas, sino la intensidad. Mis primeras carreras por montaña fueron en el año 2007 y tenía muchas dudas sobre los ritmos que podría aguantar sin explotar. En lo que se refiere a los ultras, creo que empecé demasiado pronto. En el 2009 la Transgrancanaria tuvo un poco de culpa. La gané sin haber hecho nada tan largo antes y eso me motivó a seguir.

 

MARC PINSACH

“EMPECÉ A CORRER PORQUE ERA LO MÁS PARECIDO AL ESQUÍ DE MONTAÑA”

Mis inicios como corredor de montaña son sin querer. De hecho, soy un corredor de montaña un tanto atípico, pues paso medio año sin correr. Y lo paso sin correr porque lo paso esquiando. Mis inicios en el mundo de la competiciones en la montaña fueron con unos esquís. Este es un deporte muy bonito y fascinante, pero tiene el pequeño (y gran ) problema de necesitar nieve. Por eso no siempre se pueda practicar. Ya sea porque en los meses de verano no hay nieve o bien porque uno habita fuera de las altas montañas, uno de los deportes que se parece más -tanto muscularmente como cardiovascularmente- al esquí es correr por el monte. Así empecé yo a correr por la montaña, sin saber que al mismo tiempo que me entrenaba para mis carreras de esquí de montaña también lo estaba haciendo para este deporte en el que yo ni me había fijado que había competiciones.

Las ganas en verano de matar el gusanillo de la competición para llegar hasta las carreras de invierno me hicieron apuntarme a un trail. El esquí de montaña pone muy en forma y el hecho de ir corriendo en verano hacían que estuviese bien físicamente. Hice buenos resultados casi por casualidad y sin quererlo. Me dije que esta sería una buena forma de pasar los veranos. Me sedujo la idea y me lancé a preparar las competiciones de correr por el monte más en serio. Eso sí, ni en aquellos inicios hace más de diez años ni ahora el dolor de piernas y las agujetas cuando en mayo me pongo a correr apenas media hora después de todo un inverno sobre los esquís me los quita nadie.

 

Jordi Gamito. Roger Salanova
Jordi Gamito. Fotografía Roger Salanova

JORDI GAMITO

“NOS FALTA MUCHO POR APRENDER”

Yo empecé por casualidad. Siempre había corrido, pero nunca competido. Y fue a partir de mi primera carrera de asfalto cuando vie que no se me daba tan mal y encima disfrutaba, que es lo más importante.

Entonces me centré en ello tres meses y me fue a Chile a competir el Cruce Colombia, donde me peleé el segundo y tercer día con Dakota Jones. Fue allí y en esas etapas cuando me di cuenta de que si apostaba al 300% en mí podría conseguir luchar con los mejores.

Y en eso estamos, aunque nos falta mucho por aprender. Quiero seguir disfrutando y entrenando al 200%, ya que creo que todavía no he llegado a mi tope.

 

AROA SÍO

“EMPECÉ A CORRER PARA ELIMAR EL TABACO DE MI VIDA”

Poco más de tres años atrás decidí eliminar el tabaco de mi vida y para no volver a caer en esa rutina decidí empezar a correr y rematar ese deporte que tuve olvidado durante más de 20 años. Inocente de mí, me inscribí en un trail cerca de mi casa, Montes de Vigo, con 19 kilómetros y 1.100 metros de desnivel positivo, pensando en un cross, y así revivir las experiencias de mi adolescencia, cuando competía por toda Galicia en los crosses.

Durante un mes estuve entrenando por el paso del Lagares (zona muy bonita pero totalmente plana) dos días por semana. Cuando llegó el gran día me despistó ver a los corredores con zapatillas de tacos, chalecos, bastones… Pensé que la moda del running hacía mucho daño y que se flipaban demasiado.

La cosa cambió cuando llegué al cortafuegos. Ahí me di cuenta que la flipada era yo… Aún así, tuve suerte y gané la carrera, pero estuve una semana sin moverme. Era literalmente una agujeta humana gigante.

Un amigo, Robez, me animó a que fuera con su grupo a entrenar, pero había sufrido tanto que me negaba, hasta que después de unos meses de tanto insistir me animé. Fuimos de madrugada, ese día pude disfrutar del silencio del monte, la noche estrellada, las subidas y bajadas, el paisaje, y un amanecer que me embaucó. A partir de ese día supe que era lo mío, que lo me transmite la montaña es una sensación de libertad, tranquilidad y felicidad que quiero que forme parte de mi vida siempre. Así que cambie la nicotina por las endorfinas y espero que por muchos años.

Eli Gordon. Luis Leon
Eli Gordon. Transgrancanaria 2020. Fotografía Ivan León

 

ELI GORDÓN

“AL PRINCIPIO LLEVABA UNAS PINTAS HORRIBLES”

Fue gracias a una amiga de la universidad, porque yo hacía kárate pero también me gustaba correr. Mi primera carrera de montaña fue en el año 2014, en la Cursa de Muntanya la Cameta Coixa en Miravet. Curioso porque ahora formo parte de este club. Recuerdo que llevaba unas pintas horribles, me ponía ropa como si fuera a correr al Polo Norte, hacía muchísimo viento y me hice mi primer esguince de tobillo.

Los primeros miedos vinieron cuando mi amiga me planteó hacer una maratón de montaña, no sabía si podría acabarla, pero lo sorprendente es que la gané, fue la Maratón de las Tucas. A partir de aquí dejé el karate y me dediqué un poco más en serio a correr por montaña. Me apuntaba a todas las carreras porque era una forma de descubrir nuevos paisajes.

Recuerdo que fantaseaba con la idea de correr en el equipo Salomon, para mí fue un sueño que a día de hoy es una realidad.

Sin duda, lo mejor de este deporte, ademas de ser un estilo de vida y todo lo que me aporta a nivel emocional, es que me ha dado una oportunidad de conocer gente maravillosa y me siento mil afortunada por ello.

 

ALBERT PUJOL

“LLEGUÉ A PESAR 86 KILOS CON SOLO 170 CM DE ALTURA"

La pasión por la montaña me viene de pequeño. Mis abuelos tienen una casa en el campo donde pasé mi infancia. Allí, convivir con la naturaleza era el pan de cada día. A medida que fui creciendo el deporte era algo que quería que formara parte de mi vida. Jugué al fútbol desde los 9 años hasta los 19, más o menos, c cuando me tuve que ir a hacer el servicio militar. Al volver empecé a compaginar fútbol y gimnasio, hasta que finalmente me quedé solo con el gym. Quería coger volumen muscular y llegué a pesar 86 kilos con solo 170 cm de altura. A pesar de eso, el gimnasio no me acababa de llenar.

Un buen día, un amigo se presentó en el gimnasio y me envió a ir correr con él. Yo, sorprendido, le contesté que sí, pero una empezamos a correr me di cuenta de que mi ritmo no tenía nada que ver con el suyo, no podía seguirle. Aquel día tuve que parar y le dije a mi amigo que debía bajar peso antes de salir a correr otra vez con él. Un tiempo más tarde me llamó para ir a otra carrera. Yo había cumplido mi promesa y había bajado mucho peso. Para sorpresa de todos quedé el 9º de los 300 corredores que se juntaron aquel día en Castell de Montesquiu. Me animé y me apunté a la carrera de mi pueblo (Taradell) y quedé segundo. Desde ese momento me di cuenta de que estaba hecho para correr por los montes. Hoy en día comparto mi gran pasión, correr por la montaña, con diez horas diarias en el trabajo y mi vida familiar.