La huella de… Maite Maiora

Aprendí que en esta vida querer no es siempre poder
Maite Maiora. -
La huella de… Maite Maiora
La huella de… Maite Maiora

Mensaje por “guaspa” a las 8:00 AM de mi amigo Depa “¡Egunon! ¿Qué tal?...” y así fue como surgió esta oportunidad para poder hablaros.

Puedo hablar de muchas cosas, opiniones, vivencias, consejos, blablabla, pero a mí me apetece hablar y así de alguna manera poder agradecer a la gente que tuve alrededor mío, probablemente en el peor momento de mi vida deportiva. Agradecer a la gente que intentó hacer posible algo imposible, a la gente que dejó muchas horas de su vida para ayudar a intentar hacer real un sueño, el sueño de Maite Maiora.

Ese momento en el que me di cuenta de que mucha gente quiere ayudar, ayudar a cambio de nada, bueno no exactamente, a cambio de una sonrisa, un “gracias”, un "eskerrik asko”. Aprendí que en esta vida siempre no es “QUERER es PODER”, aprendí que siempre se puede estar muchísimo peor de lo que se está. ¿Y cuándo fue ese momento? Pues hace bien poco, unos meses tan sólo, fue en mayo de 2015.

Aprendí que en esta vida querer no es siempre poder

Todo empieza con una fuerte caída en el campeonato de España. En cuanto me caigo pienso: “mierda, a tomar por el c… la Zegama de este año”, me pongo de pie y sigo corriendo con una rabia dentro de mí que va haciendo sitio al fuerte dolor que tengo en mi rodilla derecha. En cuanto llego a meta soy incapaz de dar un paso, pero todavía tengo tres semanas para la Zegama y me recuperaré, estoy segura de que lo haré. Bajo ningún concepto pienso que no me voy a recuperar, la palabra NO la he borrado de mi diccionario. Durante esas tres semanas sigo entrenando “normal”, hago series en pista, entrenamientos de 5 horas en el monte, tiradas de kilómetros por asfalto, etc. Todos los entrenamientos los acabo con un dolor insoportable llorando, pero los acabo. Y ¿por qué? Porque la palabra NO la he borrado y no existe. Llega el día en que la palabra NO reaparece, no la quiero ver, la esquivo con destreza. Dos días antes, estoy con Depa en Zegama y después de unrato caminando juntos por el pueblo, me dice: “Maite, ¿estás cojeando?”; "¿Yo? Ummm, ¡pues no!… Será que llevo mucho tiempo sentada y tengo un poco de frío”.

Inconscientemente cojeo pero yo no me doy cuenta, lo que sí sé es que me duele la rodilla como un condenado, mi dolor es soportable y puedo correr, no en la intensidad en que me gustaría pero me permite. Será la infección que tengo en la herida y en cuanto se me cure se me irá el dolor, pienso, porque roto no puedo tener, con un hueso roto sería imposible correr. Queda poco para el gran día D en mi calendario deportivo, la Maratón Alpina Zegama Aizkorri, y en mi mente comienza la pesadilla… mi dolor de rodilla me permite correr, rodar; mi dolor de rodilla es soportable pero, ¿seré capaz de correr el maratón a la intensidad que necesito para hacer una buena carrera? ¿seré mi mejor Maite? Hasta que a las 20:00 PM del día previo a la gran cita se me cae el mundo encima, la palabra NO es enorme, gigante, más grande que nunca. Pero ahí estamos reunidos en la “camilla de crisis”, unos pocos, pero los justos y necesarios para hacerme ver la palabra NO que en la RAE sigue vigente y que seguirá. Y con todo esto lo que he aprendido es que Aizkorri siempre ha estado, está y estará. La Maratón 2015 es pasado pero 2016 llegará y la punta de Aizkorri seguirá midiendo lo mismo que la primera vez que estuve cuando era una niña. En la vida el NO y el SÍ van unidos. Por muy grande que sea el NO el SÍ son los amigos, la ayuda, la cercanía. El SÍ sois todos vosotros.

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