La huella de Laia Díez

"Somos los corredores los que nos llevamos los méritos, pero sin nuestras parejas no somos nada"
Laia Díez -
La huella de Laia Díez
La huella de Laia Díez

Correr es parte de mi vida. Me levanto cuando aún es de noche y mis ganas de seguir durmiendo son enormes, pero tengo que cumplir, y sé que al terminar estaré tremendamente satisfecha.

Mis tres princesas están en sus camas, soñando, a gusto, las miro y se me escapa una sonrisa. Soy consciente de que levantarme temprano me servirá para estar con ellas el resto del día. Ellas son mi vida.

Hacer ultras requiere mucho esfuerzo, sacrificio y también mucho tiempo. Esto al final acostumbra a tener su recompensa y el premio es muy grande. Pero siempre hay un agujero en mi corazón que se preocupa por ella. Siempre está a mi lado, para lo bueno y para lo malo. Hablaré de mi sombra, que justamente se trata de mi pareja y eso lo hace todo mucho más intenso.

Ella siempre pasa desapercibida. Parece que todo lo haga yo, pero en los periodos de más entrenamiento es ella quien pasa más horas sola con las niñas, quien aguanta mis nervios pre-carrera, mis momentos locos por hacer las cosas bien… No lo parece, pero este mundo nos exige mucho y no todo es un camino de rosas.

Cuando caigo ella siempre me levanta, cuando lloro sus manos secan mis lágrimas, cuando no me entra nada de comer ella me prepara mi sémola líquida para que pueda ingerir alguna cosa, cuando estoy derrumbada ella me da fuerza para que siga hacia adelante… sin ella todo esto no sería posible.

Siempre somos los corredores los que nos llevamos los aplausos, los méritos, las victorias, los grandes momentos. Pero detrás de todo esto están las asistencias. Sin ellas no somos nada. Su capacidad de ver las cosas anticipadamente, de tenerlo todo preparado al más mínimo detalle, de arroparnos constantemente hace de nosotros seres más grandes, más fuertes.

Ella me hace mejor corredora y mejor persona. Siempre digo que el 50% de todo mi esfuerzo es de Elisa.

En abril corrí Sables y dos días antes su padre nos había dejado. No tendré nunca las palabras exactas para agradecerle lo suficiente su apoyo, su fortaleza para decirme que me fuera a correr, que ella estaría bien… Esa carrera fue el 100% de ella.

Tenemos ilusiones que se convierten en objetivos, entrenamos para ellos, sufrimos para llegar a todo, variamos la alimentación, nos cuidamos cuerpo y mente, llegan las carreras, unas van bien, otras no tanto, lloramos, reímos, nos desilusionamos, nos volvemos a levantar, celebramos nuestras buenas carreras, pero el mejor momento de todo es el final, cuando oyes por megafonía al speaker y visualizas a lo lejos la meta. Bufffff, tus ojos se humedecen de emoción y llega el mejor momento de todos, el abrazo con ella, el cruzar la línea de llegada y abrazar a tu asistencia que resulta que es parte de tu vida, que comparte tu pasión y hace de ti esa corredora con la que muchas veces habías soñado.

Gracias por estar ahí, gracias a todas las asistencias que hacen su trabajo porque quieren, por amor, amistad, complicidad o lo que sea. Esa es una suerte que no todos tenemos y se debe valorar incondicionalmente.

Por lo tanto, abrid los ojos, la mente y valorad todo lo que tenéis a vuestro lado, esas pequeñas grandes cosas son lo que hacen la vida más bonita.

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