¿Calendarios de locura? ¡Sácales provecho!

Diseña tu temporada de manera apasionante, equilibrada y coherente
Anna Comet. -
¿Calendarios de locura? ¡Sácales provecho!
¿Calendarios de locura? ¡Sácales provecho!

Si actualmente existe alguna evidencia clara en el entorno de las carreras de montaña es la gran oferta que presentan los calendarios. En cierto modo, ¡colapsa! La oferta es tan extensa y generosa que diseñarse una temporada razonable se está convirtiendo en una obra de ingeniería y llegar al final del período competitivo anual con cierta entereza es un simple acto de supervivencia.

Pero cabe reflexionar que esta especie de esquizofrenia en la que estamos sumergidos no es nada más que un reflejo de la buena salud que vive un deporte muy joven que se encuentra en plena contrariedad adolescente. Debe madurar, tanto el deporte de las carreras de montaña en general, como los deportistas de forma individual. Y, aunque tiene su lado confuso, debemos vivirlo como una época floreciente que, dependiendo de cómo actuemos ahora, su evolución girará en un sentido o en otro.

ANÁLISIS DEL MERCADO

Me atrevo a decir que la oferta empieza a superar la demanda y, sin ser una gran experta en economía, diría que es un paso habitual en todo mercado emergente.

Si fragmentamos el de las carreras de montaña podemos dividirlo en diferentes grupos y subgrupos.

Por su oficialidad: desde los calendarios oficiales, con las Copas y Campeonatos de las diferentes federaciones, pasando por las carreras populares hasta las competiciones y acontecimientos solidarios, en efervescente crecimiento.

Podemos categorizarlo por la distancia: desde competiciones cortas de cinco a diez kilómetros, medias maratones, recorridos que rondan los treinta, maratones, distancias entre maratón y los cien, aquellas que superan los cien kilómetros y las pruebas por etapas.

Y finalmente, distingo una última catalogación según el terreno: el punto de tecnicidad, el desnivel y el lugar, es decir, alta, media o baja montaña.

Con tal abanico de posibilidades se complica incluso definir qué es lo que nos apetece hacer y tener claro cómo organizaremos los entrenamientos porque, estaremos de acuerdo que, no es lo mismo preparar competiciones de cinco kilómetros que maratones.

UNA TEMPORADA TIPO

¿Calendarios de locura? ¡Sácales provecho!

El año se divide en pretemporada, temporada y descanso

Cada corredor es un mundo, cada entrenador tiene su método y, al final, lo importante es encontrar qué es lo que nos funciona mejor a cada uno de nosotros. Los años de experiencia, y un poco de ensayo-error, nos ayudan a conocernos y a ser capaces de ir acotando nuestros gustos y preferencias, así como nuestros puntos fuertes y débiles.

La mayoría de los deportes estructurados dividen el año en: pretemporada, temporada, con los diferentes picos de forma que hay que gestionar, y descanso.

Actualmente, aunque los calendarios oficiales sí que siguen esta estructura, tenemos competiciones durante todo el año y no es fácil marcarnos unas pautas organizadas y mantenernos firmes porque, al final, si estamos metidos en esto es porque nos gusta entrenar y competir.

Aún así, es primordial delimitar una época de preparación, de cómo mínimo un mes y medio o dos, durante la cual acumulemos entrenamientos de calidad, en la que sumemos kilómetros y nos podamos permitir sentirnos cansados y poco frescos porque las competiciones a las que participaremos no son las que nos hemos marcado en rojo en el calendario y únicamente las usamos para coger ritmo de carrera.

Posteriormente, llegará la temporada, con entrenamientos menos exigentes, porque el gran volumen de trabajo ya debería estar hecho y el objetivo aquí es llegar con frescura mental y física a las competiciones que nos hayamos subrayado como importantes y poderlas disputar al máximo.

Todos sabemos, que aunque nos señalemos estos períodos, las temporadas son largas y nuestro deporte es exigente y, seguramente, llegaremos al final un poco apurados. Para ello es importante saber que nos permitiremos un tiempo para descansar, hacer todas aquellas cosas que no tenemos oportunidad de realizar durante el año, podremos dedicar más tiempo a la familia, dormir unas horas más, etc. A menudo estos ciclos son más necesarios a nivel psicológico y emocional que físico.

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MIS CINCO CLAVES PARA ORGANIZARTE

▪ Mi primera recomendación es: déjate aconsejar por una persona externa. Ver las cosas con perspectiva y escuchar los consejos de alguien que, no tan solo tiene conocimientos como para prepararte de forma coherente y equilibrada, sino que emocionalmente es capaz de marcarte unas pautas lógicas, será de las mejores decisiones que hayas tomado (a largo plazo, eso sí). A lo mejor no es necesario que te planifique un entrenamiento diario, hay personas que no soportan esta losa de tener organizado el día a día, ya tienen suficiente con la agenda laboral, pero puede ayudarte a estructurar y a tomar decisiones de calendario y de cargas de entrenamiento.

▪ La segunda recomendación: márcate dos o tres objetivos importantes durante la temporada y prepáralos a conciencia. Que estén lo suficientemente separados para poderte recuperar entre cada uno de ellos, pero lo bastante juntos como para que el entrenamiento se pueda aprovechar. Un ejemplo de periodización para preparar la CCC del Mont Blanc podría ser: una maratón a principios de mayo, una carrera de sesenta o setenta kilómetros a finales de junio y la CCC de 100 kilómetros a finales de agosto.

▪ Vamos a por la tercera: deben existir objetivos secundarios, carreras que nos sirvan para coger ritmo, probar cosas, como el material, la comida, estrategias de competición, etc. Aquellas competiciones donde podemos llegar un poco cansados, donde cometer errores no sea demasiado doloroso y que formarán parte del entrenamiento.

▪ En cuarto lugar: aprende a descansar. Deja las obsesiones para otro aspecto de tu vida. A menudo, un par de días de descanso o una semana entera, si es necesario, te regalarán meses de disfrute con las zapatillas en los pies. Escucha tu cuerpo, escucha a tu entrenador y confía ciegamente en ellos.

▪ Y en quinta posición y, no por ello, menos importante: no te dejes deslumbrar por la larga distancia. Últimamente, estamos entrando en un jardín un poco peligroso y es que parece que si no hacemos carreras de maratón para arriba ya no vale la pena ni ponerse a ello. ¡Error! La larga distancia es preciosa, pone a prueba aspectos deportivos, personales, físicos, psicológicos y emocionales que otro tipo de competiciones pasan de largo y experimentarlo es mágico. Pero los ultras castigan y he visto ya demasiados deportistas abandonar este deporte por culpa de lesiones crónicas o porque han acabado hasta la coronilla.

Sé de lo que hablo, compito desde pista en 400m, 800m, campo a través en invierno hasta carreras de larga distancia en montaña y carreras por etapas, y el equilibrio entre todas ellas me mantiene con la ilusión de una júnior, la cabeza de una veterana y el cuerpo -aunque cada vez me exige más mimos- a tope.

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