Fuerteventura luce orgullosa el sello de Sables

300 corredores, 120 km, 3 etapas, 4 días
Daniel Sanabria. Fotos: Marta Bacardit. -
Fuerteventura luce orgullosa el sello de Sables
Fuerteventura luce orgullosa el sello de Sables

El martes 26 de septiembre fue una fecha histórica para la isla de Fuerteventura. Por vez primera en la historia el sello del Marathon des Sables abandonaba el desierto de Marruecos para viajar a Europa. Y ha sido la isla majorera la afortunada de poseer tal privilegio. Porque llevar el sello de Sables es un orgullo, aunque también una responsabilidad. Por eso la organización francesa buscó la mejor alianza posible en Canarias: el club Arista. Entre ambos equipos, integrados por numerosos profesionales en organización de eventos de montaña, lograron un debut que estuvo a la altura de las circunstancias.

La primera edición de la bautizada como Half Marathon des Sables Fuerteventura no decepcionó a nadie. La filosofía que durante más de 30 años han convertido al Maratón de las Arenas en una de las pruebas más prestigiosas del mundo logró impregnar cada día del evento. Hablamos de correr una distancia ultrera (en este caso 130 kilómetros; la mitad que en Marruecos) en total autosuficiencia, a excepción del agua que se repartía en los avituallamientos en carrera. Todo lo demás (comida, bidones, esterilla para dormir, ropa, suplementos, material obligatorio…) es cosa del corredor, que por normativa debía salir con una mochila de cierto peso. Incluso en el día de descanso, ellos mismos debían subsistir con sus propios recursos.

Porque fueron tres etapas divididas en cuatro días, con distancias desiguales: 25, 66 y 22 kilómetros. Trazados que, siguiendo la tradición de Sables, eran secreto de sumario y los corredores no conocían hasta el día de antes. En esta carrera la estrategia a la hora de repartir los recursos entre las 4 jornadas de competición es tan importante como administrar la energía para volver a calzarse las zapatillas tras 66 kilómetros.

Y eso es lo que hoy han hecho los más de 200 corredores que aún seguían en carrera. Si las dos primeras etapas discurrieron por el litoral oeste de la isla, en la tercera y definitiva se trasladaron al este. Aunque Fuerteventura está situada en la misma latitud que Marruecos, el terreno es muy diferente. La arena comparte protagonismo con los mares de rocas volcánicas y los malpaíses clásicos de Canarias. En cualquier caso, un destrozo importante de piernas cada día.

Volcanes, calor y arena

La convivencia en el campamento es otro de los pilares de esta legendaria carrera. Las haimas se convertían cada noche en refugio de los corredores, en su rincón íntimo, escondite donde trataban de preparar todo lo necesario para el día siguiente, ordenando el peso en la mochila y reubicando el material. Esto también es pura esencia de Sables. La organización se encarga del traslado del campamento, pero todos los participantes debían llevarse sus pertenencias.

Patrick Bauer, fundador del evento y director de la prueba a lo largo de estos 32 años, habló de “amor a primera vista” cuando vio los paisajes majoreros. Y no es para menos. Sus espectaculares volcanes fueron en muchos momentos testigos del paso de los corredores, al igual que la hilera de dunas de la primera etapa. Además, el terreno es algo más técnico que en el Marathon des Sables, por lo que algunos participantes con experiencia en África hablaron de una velocidad un kilómetro por hora menos que en el desierto marroquí.

Los desiertos de arena y los océanos de roca volcánica compartieron protagonismo en esta primera edición con el calor. Temperaturas de más de 30 grados en un escenario que hace solo unos meses sirvió para rodar parte de la última película de la saga Star Wars. Las espectaculares vistas que ofrecía el Atlántico también valían una postal. Sin duda, ha sido un acierto por parte de Sables apostar por Fuerteventura como puerta de entrada a Europa.

Próxima parada: Perú

Pero la aventura en este 2017 no termina aquí. A finales de septiembre se celebrará en el desierto de Ica la primera edición del Marathon des Sables Perú. Esta vez, la organización francesa cruzará hasta el otro lado del Atlántico para poner en marcha una prueba construida a imagen y semejanza de su matriz. Allí sí serán 250 kilómetros y 6 días de competición, con las mismas reglas que el clásico Maratón de las Arenas.

Y lo cierto es que Perú no pudo tener mejor embajador en Fuerteventura. Su atleta más internacional, Remigio Huamán, se hizo con el título de esta primera edición canaria venciendo en la segunda y tercera etapa. Tan solo Álex Fraguela, vencedor en la primera jornada, le privó de conseguir el triplete. No lo tuvo fácil Remigio, pues junto a él corrieron a gran nivel atletas de la tierra como Yeray Durán, Jonathan Hernández o Juan José Rodríguez. En categoría femenina la británica Anne Marie Watson dio pocas opciones a sus rivales y se llevó el título con solvencia. La malagueña Yolanda Fernández logró un meritorio bronce.

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