Riaño Trail Run - Edición Cero, por Yeray Durán

Un viaje ‘por dentro’ de esta futura carrera
Yeray Durán. Fotos: Aitor Toribio. -
Riaño Trail Run - Edición Cero, por Yeray Durán
Riaño Trail Run - Edición Cero, por Yeray Durán

En la Riaño Trail Run (carrera de montaña por etapas, 136km y 10.081D+) tuve la suerte de vivir algo nuevo para mí, la edición 0 de una carrera, viendo cómo se gestaba un proyecto, compartiendo opiniones y aportando distintos puntos de vista sobre cómo podría evolucionar. 

Partiendo de Barcelona, Blacky, mi compañero de equipo de Buff, y yo, nos fuimos en furgoneta hasta Riaño (Picos de Europa; Castilla y León). En el camping de Riaño se encontraba el “Riaño Trail Camp”, campamento base de la carrera donde se alojarán todos los corredores (élite y populares), la prensa y la organización. Allí viviríamos cuatro días de convivencia, no sólo sería el sitio donde dormiríamos sino que también se desarrollarían todas las actividades.

Llegamos el jueves 8 de septiembre, por la noche, tras recorrer 800 kms, 9 horas de viaje que para un canario sería como dar 3 vueltas a su isla. El breafing ya había comenzado de la mano de Depa (speaker por todos conocido), Felipe Toledo (miembro de la organización de la carrera) y Miguel Heras (corredor de élite, aunque no hace falta presentación). Entre saludos y explicaciones  nos fuimos enterando de cómo serían las 3 etapas que nos esperaban. Será una carrera en semi-autosuficiencia y con un tiempo máximo para realizar cada una de ellas.

1ª ETAPA: Viernes, 9 de septiembre, 09:00h. Por delante 42,75km y 2.672m D+. Salida desde Velilla del Río Carrión y llegada a Boca de Huérgano. Para mi grata sorpresa, salimos desde un arco oficial y con speaker en toda regla. Comenzamos la etapa ascendiendo por un cresteado y un pico (Peñón de Arbillos) hasta llegar al famoso Collado Espigüete, donde tuvimos la suerte de observar unos paisajes espectaculares. Desde allí hicimos un descenso muy técnico por varios canales hasta llegar al refugio de Mazobre, km 23, donde nos encontramos con un avituallamiento y el crono. Tal y como habíamos hablado la noche anterior, fuimos en varios grupos hasta el refugio y allí nos reagrupamos. De allí hasta la meta, pasando por Barniedo de la Reina, los últimos km se hicieron a otro ritmo... ¡Mucho más ligero! Ésta era la parte cronometrada. A algunos corredores, dado el tiempo que nos llevó hacer el primer tramo por lo técnico del terreno, la organización les llevó de vuelta hasta el campamento base en coche. Una vez en el campamento, ducha para relajarse un poquito y a preparar la mochila de nuevo para el día siguiente.

Tras la cena tuvimos el briefing de la 2ª etapa, y también un ratito donde opinar sobre “la carrera” de ese día. La verdad que es una suerte, en ese sentido, vivir la edición 0 de una carrera, ya que de eso se trataba, de intercambiar opiniones y dar nuestro punto de vista.

 

2ª ETAPA: Sábado, 10 de septiembre, 09:00h. Etapa de 45,45km y 4127m D+. Salida desde Caín de Valdeón y llegada a la Ermita del Pontón. Esta etapa, como la anterior, pasaba por sitios muy técnicos. Como me había roto hacía un mes el 5º metacarpiano, fijado con agujas y con férula para inmovilizarlo, decidí salir desde un poco antes (km 10) del Mirador de El Tombo  (km14) para no tener que hacer la primera parte (mucho más técnica), aun sabiendo que me perdería un sitio como El Picón, con unas vistas increíbles, de esas que hay que ver una vez en la vida. Desde Tombo salió  un primer grupito y unos 30 minutos más tarde salimos Gemma Arenas  y yo. Esta parte del recorrido era más asequible para todo tipo de público, ya que era menos técnica y más “corrible”. ¡A pesar del calor que hacía se podía correr bien porque el sendero pasaba en medio de un bosque con mucha vegetación donde el tiempo pasaba volando! Eso sí, el tramo final de la etapa subía y subía y subía… por una pista forestal en medio del bosque que se hacía eterna. Finalmente llegamos a la meta junto a la Ermita del Pontón.

Una vez allí la organización nos iba “devolviendo en guagua” (autobús en canario) al campamento base en Riaño para empezar nuevamente con la rutina de ducha, descanso, cena y briefing de la 3ª etapa, con nuestras oportunas aportaciones de lo que habíamos vivido ese día, los puntos fuertes del recorrido y los puntos a mejorar. Y finalmente... ¡A la cama que el cansancio iba haciendo acto de presencia!

3ª ETAPA: Domingo 08:00h. Últimos 48km y 3076m D+. “Salida” desde Lario y llegada al centro de Riaño. Y pongo salida entrecomillado porque en el briefing de la noche anterior se decidió acortar el recorrido y salir desde Salamón para cuadrar mejor los horarios de llegada a la meta. Pasamos por el pueblo Horcados donde éramos recibidos por el sonido de las campanas y donde  podíamos avituallarnos para comenzar a subir al Pico de Gilbo. Allí “dolía” la vista de lo bonito que era, tan bonito que el paso por esa cresta de piedra tan estrecha, al tomártela con tranquilidad para disfrutarla, se pasaba hasta bien. Y tras tres etapas... ¡Llegamos!

Conclusión: Creo que es una prueba con mucho futuro por el gran equipo humano que hay detrás de la misma, con ganas de trabajar e innovar para que salga una prueba de calidad y distinta a lo habitual. 
De esta experiencia que pude vivir, una de las cosas que más me gustó fue la convivencia en el campamento base. Bajo mi punto de vista, sería interesante hacer una modalidad en parejas, donde se fomentaría aún más si cabe este espíritu de compañerismo que se vivió durante esos días en el campamento. 

Con respecto al recorrido, el terreno estaba compuesto por partes muy técnicas, hecho que para mí añade un plus a la carrera. Si a esto le sumamos unas vistas espectaculares... ¡La conclusión es que vale la pena ir! ¡Ya me contarán el próximo año si opinan lo mismo! ;)

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