7 maratones, 7 días, 7 continentes: ¿es posible?

Así es el World Marathon Challenge
Daniel Sanabria. Fotos: World Marathon Challenge -
7 maratones, 7 días, 7 continentes: ¿es posible?
7 maratones, 7 días, 7 continentes: ¿es posible?

Se necesita mucho tiempo, mucho dinero y muchas ganas. También mucha valentía, por supuesto. El desafío es fácilmente explicable: “se trata de completar 7 maratones en 7 días seguidos en cada uno de los 7 continentes del mundo. Un superviaje concentrado en una semana cuyo componente geográfico y deportivo representan el principal desafío. No es un reto sencillo ni barato”, explica Miguel Caselles, el primer corredor español que completó el Grand Slam Marathon (un maratón en cada continente + el Maratón del Polo Norte, independientemente de la fecha), un reto algo más asequible que el World Marathon Challenge, que requiere de hacerlo en jornadas consecutivas.

Los ganadores del World Marathon Challenge de esta temporada han sido Gary Thornton y Becca Pizzi, quienes lograron el pleno de victorias en los siete maratones. El reto, que empezó el 30 de enero en la base antártica Novo y acabó el 5 de febrero en Miami, logró reunir a 37 corredores y 14 corredoras. No son pocos teniendo en cuenta las dimensiones de la aventura. “El origen de esta maratón-maníaca se remonta al año 2012, cuando el irlandés Richard Donovan acabó 7 maratones en 7 continentes en un total de 4 días, 22 horas y 3 minutos. Donovan, además de organizar este World Marathon Challenge, es también responsable del Maratón del Polo Norte y del Antartic Ice Marathon”, asegura Miguel Caselles, buen conocedor de estas gélidas carreras.

El medio centenar de participantes del World Marathon Challenge 2018 realizaron un vertiginoso viaje planetario que arrancó en La Antártida (Base Polar rusa Novolazarevskaya), saltó a África (Ciudad del Cabo, Sudáfrica), cruzó a Oceanía (Perth, Australia), continuó en Asia (Dubái, Emiratos Árabes), siguió en Europa (Lisboa, Portugal), enlazó con América del Sur (Cartagena de Indias, Colombia) y finalizó en América de Norte (Miami, Estados Unidos). Todo en siete jornadas, a maratón por día.

Un reto deportivo, geográfico y logístico

Son 168 horas las disponibles para completar este reto. En el grupo, que va junto a todas partes, había desde australianos hasta americanos y pasando por británicos, chinos, kazajos, austriacos, canadienses, taiwaneses o franceses. El puzzle para encajar vuelos de aviones con los maratones a correr siempre está condicionado al propio Jet Lag de la aventura y a los propios trastornos que presentan estos vuelos de larga distancia. Cualquier mínimo fallo puede dar al traste con el desafío. “Los cambios tan bruscos de temperatura y la alimentación improvisada sobre la marcha son otros factores que endurecen el objetivo. Además, muchos de los días los participantes solo pudieron dormir unas horas en el avión, pocas veces lo hicieron en la cama de un hotel”, asegura Miguel Caselles.

Los corredores han utilizado un solo avión para todos los vuelos alrededor del mundo y solo un avión específico para el Maratón de La Antártida. No tenemos la cifra del coste total del viaje, pero sí el de kilómetros recorridos por el grupo a lo largo de la geografía terrestre: 40.000. Casi nada.

“Hay que destacar que una de las participantes de esta edición ha sido la atleta estadounidense Sarah Reinersten, atleta con una pierna amputada, que ha logrado finalizar el reto en la categoría de Media Maratón. El mismo mérito tiene la australiana Johanna Garvin, con parálisis cerebal, quien completó el reto en su silla de ruedas asistida”, asegura Miguel.

Cuando se paró el cronómetro tras la llegada del último corredor en el último maratón los dígitos marcaban: 6 días, 11 horas y 34 minutos. Una historia de película.

▪ Más información del worldmarathonchallenge 

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