Jim Walmsley: “No creo que mi forma de correr sea suicida”

Entrevista exclusiva con Trail Run
Daniel Sanabria. -
Jim Walmsley: “No creo que mi forma de correr sea suicida”
Jim Walmsley: “No creo que mi forma de correr sea suicida”

Flagstaff es un pequeño pueblo del estado de Arizona situado a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar. Entre sus calles vive un grupo de atletas con afán de convertirse en los mejores especialistas del mundo en carreras de ultra-trail. Algunos de ellos ya han ganado importantes pruebas europeas como Tim Freriks (Transvulcania) o Hayden Hawks (CCC), pero de quien todo el mundo habla como la gran esperanza del trail americano es Jim Walmsley. Nacido en enero de 1990, el chulo, como se le conoce popularmente, se ha convertido en uno de los grandes atractivos de nuestro deporte. Su osadía a la hora de competir y sus órdagos en carrera le han otorgado una tremenda notoriedad entre la afición española. Él se resta importancia: “gracias por el halago, pero no creo que sea un atleta especial, solo un chico que sale a correr con sus amigos e intenta sacarle partido a esa situación”, nos comenta de primeras.

OBSESIONADO CON LA WESTERN STATES

Jim conoce perfectamente nuestro país. Sabe lo que es competir y ganar aquí. Lo hizo el pasado año en la carrera Alto Sil de León, donde dio un recital rompiendo el récord de la prueba y entrando en meta con un tiempo de 2 horas y 35 minutos. Este año regresará. “Pero creo que esta vez será diferente porque he escuchado que ha nevado bastante por allí últimamente y el terreno estará menos seco. Me encanta lo escarpado de la Alto Sil, es una suerte que me hayan vuelto a invitar”, reconoce.

El corredor patrocinado por Hoka One One se muestra sincero y no esconde sus gustos y preferencias. Aunque en Europa hay muchas carreras de prestigio internacional, él prefiere triunfar en su país, en las clásicas de 100 millas. Además, el concepto es tan diferente entre unas y otras que confiesa sentirse más cómodo en las pruebas pisteras de Estados Unidos. “En España y en Europa, por lo general, se aprovecha al máximo cada rincón de las montañas, se lleva el circuito por los lugares más salvajes y abruptos. En mi país es todo lo contrario, se utilizan los grandes senderos y carreteras de pista, no se buscan esos recovecos montañeros”, nos dice. “Por eso en Europa se precisa ser un atleta más completo, que domine el terreno técnico, la habilidad para subir y bajar es mucho más determinante y lo que marca la diferencia entre los corredores”, argumenta. 

Walmsley con su habitual camiseta de tirantes de competición.

 

Aun así, Jim no pierde de vista el calendario español y asegura que antes o después competirá en una de las grandes. “Me encantaría correr en Zegama, pero lo haré cuando realmente pueda prepararla a conciencia. Tengo que confesar que he tenido algunos problemas para llegar a mis máximos picos de forma y a la vez poder entrenar bien y ganar carreras de alto nivel. La verdad es que a día de hoy prefiero gastar los cartuchos de competición en Estados Unidos, sentencia.

Y eso es lo que hará esta temporada. Si hay una carrera que ya se ha convertido en una obsesión para Jim es la Western States. Es su máxima aspiración a corto plazo. Tras dos intentos fallidos (en 2016 se salió del camino y en 2017 se retiró por problemas estomacales), siente la necesidad de ganar. “Es mi gran deseo. Quiero ganarla y cerrar una etapa, así que este año es mi última oportunidad, de momento. Creo que es el mayor de los premios que la disciplina ultra-trail ofrece en América, así que es muy importante para mi ganar este año”, asegura Jim. En sus palabras se percibe un deseo que ya se ha convertido en obsesión. Quiere llevársela este año porque para el 2019 y el 2020 su intención es centrarse en otro tipo de pruebas ultras, más asfalteras, como la Comrades Marathon (100 km).

“ME SENTÍ MUY PEQUEÑO AL LADO DE KILIAN”

La que no va a perdonar en Europa es el UTMB, una de las carreras que más ha disfrutado en su vida. El pasado mes de agosto saldó su debut en Chamonix con una quinta posición que le supo a poco. Siempre quiere ganar. Pero el recuerdo que le queda de aquel día de competición en los Alpes contra los mejores ultreros del planeta es imborrable. Ver en persona las fortalezas y debilidades de Kilian fue precioso, realmente increíble. Me sentí tan pequeño a su lado que no veo el día en el que pueda volver a competir contra él. Estoy deseando. Creo que aún no ha anunciado su calendario para esta temporada, pero ojalá venga al UTMB. Le respeto muchísimo como rival”, explica Jim, que no esconde su admiración por el corredor de la Cerdanya, contra el que quiere volver a medirse en un gran escenario.

Jim, luciendo el dorsal 1 en el UTMB, junto a su compatriota Zach Miller.

 

Jim Walmsley también es un tipo admirado por muchísimos corredores a los dos lados del Atlántico. Y uno de los motivos, además de su gran talento para correr, es su valentía cuando lleva un dorsal en la pechera. Valentía que muchos han calificado en ocasiones como estrategia suicida. El corredor de Arizona no está de acuerdo en absoluto con esas opiniones: “Yo no lo veo así, no creo que mi forma de correr sea suicida. Siempre intento calibrar un ritmo sostenible dentro de mis posibilidades y normalmente acierto. Además, ahora tengo más experiencia en competición y calculo mejor los ritmos”, asegura con contundencia.

Estamos ante un tipo calculador y analista, de esos a los que les gusta medir cada parámetro de sus sesiones de entrenamiento. Además de disfrutar de la competición, Jim también quiere “servir de inspiración a otros corredores”. Se da auténticas palizas por las montañas. Es un enamorado de los periodos con mucho volumen de kilómetros. “Hasta ahora el máximo de mi vida han sido 235 kilómetros en una semana, no sé si lo superaré en algún momento, pero lo cierto es que quiero aumentar esa cifra y estoy planteando meter otro deporte en mi preparación. Quiero experimentar para encontrar algo más dentro de mi cuerpo”, nos dice.

ENTRENANDO EN MANADA

Y a menudo experimenta junto a sus amigos de Flagstaff, el pueblo del estado de Arizona en el que está emergiendo un grupo de atletas que quiere dominar las carreras de ultradistancia en la próxima década. Walmsley se deshace en elogios hacia ellos y asegura que entrenar juntos les hace mejores unos a otros, como una manada que se retroalimenta. “Además de tener condiciones naturales para correr, el intercambio de ideas y pensamientos es lo que nos da esa ventaja competitiva. ¡Es un estilo de vida realmente divertido!”, asegura convencido de sus palabras.

Estamos hablando con un atleta forjado sobre el tartán de la pista de atletismo y las carreras de diez kilómetros en asfalto. Precisamente él tiene una teoría sobre los corredores ruteros que después deciden pasarse al trail. Les falta capacidad de sufrimiento. Creo que fallarían el día de la competición. Los corredores profesionales que hacen mediofondo o maratones en asfalto se equivocan si creen que pueden transferir sus entrenamientos a la montaña tan fácilmente. Se necesitan muchas horas de rodajes largos en desniveles”, comenta el chulo Jim. Y a su vez está convencido de que “los mejores corredores de montaña del mundo están por venir. Será difícil porque se necesita una mentalidad especial, algo así como el cerebro de Kilian y las habilidades atléticas de Bekele o Mo Farah”.

 

Jim con algunos de sus compañeros de entrenamiento: Tim Freriks, Cody Reed y Steve Gnam.

 

En el palmarés de Jim encontramos victorias como la Speedgoat 50K o la Tarawera Ultramarathon, ambas logradas la temporada pasada. Es un tipo rápido, muy rápido. Su marca en un diez mil de asfalto es de 29:08. Y nos confiesa que a día de hoy puede acumular sin problemas 225 kilómetros con 9.000 metros de desnivel positivo y hacer un test en llano corriendo durante 32 kilómetros a 3:35/km, “todo en la misma semana”.

Aunque su perfil responde al de un corredor puro, al final del curso pasado probó con la bicicleta de carretera y de montaña. Y sacó conclusiones: quiero aumentar el volumen con el entrenamiento cruzado y creo que solo lo haría con el ciclismo o la natación. En verano voy a experimentar con estos deportes”, concluye.

En tan solo unos días le veresmos de vuelta en España, donde intentará defender su título en la Carrera Alto Sil. Quien quiera ver espectáculo, solo tiene que acercarse a Páramo del Sil (León) y disfrutar de un tipo que está llamado a hacer historia.

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