El Yelmo (1.717 m) es el guerrero mítico de La Pedriza, un símbolo de granito en un paraje natural de fantasías petrificadas en la sierra madrileña de Guadarrama. La célebre piedra es un domo gigante de granito parecido a un casco medieval de combate, y como en otros riscos pedriceros, el nombre es una sugerente mezcla de imaginación popular y relieves de granito. La gran roca es un icono montañero, símbolo incomparable para varias generaciones de escaladores desde que Casiano de Prado escaló por primera la montaña oficialmente en 1864 por un canalizo de la cara norte, la Chimenea de la Norte (II), considerada desde entonces la “ruta normal” del Yelmo. La segunda “ruta normal” es la vía Valentina (III+), en el gran espolón de la vertiente oeste, es una ruta deportiva más moderna y suele estar frecuentada principalmente por escaladores que usan este itinerario para destrepar desde la cima hacia la pradera del Yelmo después de realizar algún itinerario de escalada en la cara sur. En tiempos recientes la popular vía Valentina se ha convertido en un itinerario de subida para senderistas y corredores de montaña con nivel técnico y experiencia suficiente para superar las llambrías y los canalizos de la ruta en técnica de adherencia pedricera sin necesidad de usar cuerda ni seguros.
El paso complicado de mayor dificultad es la entrada de la vía por una placa inclinada de cinco metros con un diedro que facilita bastante la trepada. En este tipo de terrenos es imprescindible tener en cuenta que podría ser necesario bajar por el mismo sitio en el caso de que surjan imprevistos, y la bajada siempre es más difícil que la subida. En caso de duda, indecisión, falta de experiencia o inseguridad es recomendable usar pies de gato y llevar cuerda y arnés para emergencias, la vía completa tiene unos doscientos metros de ascensión en terreno de aventura. Una vez pasado el diedro de entrada no hay señales, flechas, hitos o indicaciones en la vía, es cuestión de intuición, experiencia y confianza. Y a pesar de ser una vía de escalada de grado bajo no está exenta de peligros. Y tal vez por esta mezcla de trepada comprometida y ambiente extraordinario está considerado uno de los mejores “corre-trepa” de La Pedriza por los aficionados al trail running.
El recorrido sale del aparcamiento de Canto Cochino y sube por el entretenido sendero de puntos morados del Huecos de las Hoces hasta el desvío que lleva al inicio de la vía Valentina, identificado por el característico diedro de entrada, después hay una travesía hacia la izquierda por unos bloques con arbolitos y al final una trepada sencilla para entrar en los canalizos del espolón, el resto de la subida combina canalizos y placas de adherencia (II) en un ambiente muy aéreo hasta la cumbre del Yelmo. La bajada sigue por el pasadizo de la Chimenea Norte, pasa por Los Fantasmas y conecta con la Senda Maeso hasta el collado de la Dehesilla. El trail pasa por la pradera del Tolmo y en el Llano Peluca atraviesa el arroyo de la Dehesilla, entrando en la vereda de la Autopista hasta el final en Canto Cochino.
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