Ultratest: Camelbak Circuit Vest

Incluye el nuevo depósito de hidratación
Daniel Sanabria. -
Ultratest: Camelbak Circuit Vest
Ultratest: Camelbak Circuit Vest

Camelbak ha hecho realidad el sueño de todo director de marketing: que universalmente la gente llame al producto en cuestión por el nombre de tu marca. Como ocurre con el pan Bimbo. ¿Quién de vosotros no ha dicho alguna vez eso de “tengo que comprarme una camelbak” para referirse a unamochila de hidratación de una marca cualquiera?

Si eso te ha ocurrido es gracias a que Camelbak es una compañía pionera en la fabricación y comercialización de mochilas de hidratación para deportes de resistencia. No vamos a descubrirla ahora, pero sí vamos a contarte su curioso origen: en 1989 un enfermero aficionado a las carreras largas se apuntó a un ultra de 100 millas. La organización solo disponía de 5 puntos de avituallamiento, insuficiente para estar tantas horas en competición. Así pues, aquel avezado atleta decidió tomar prestada una bolsa de trasfusiones del hospital en el que trabajaba y llenarla de gua. Bebía por el tubo de la bolsa. Fue el participante con mejor hidratación en la carrera. Y la ganó.

Casi 30 años más tarde, Camelbak es todo un emblema en cuanto a hidratación deportiva. Nosotros hemos testado varias de las mochilas de su nueva colección (como la Ultra 10 Vest que puedes encontrar en la Guía de Material Trail Run 2017), pero hoy nos centramos en la Circuit Vest, su modelo más compacto y ligero.

Lo primero que destacamos de ella es que incluye depósito de hidratación, en este caso de 1,5 litros. No es el tradicional Antidote de la marca, sino uno nuevo que le reemplaza tras 25 años: el depósito Crux. Entre sus cualidades está la incorporación de una llave en la boquilla que bloquea o permite el paso del agua cuando queramos, un mayor caudal de agua en cada sorbo (20% más) y un nuevo tapón más grande y sencillo de manejar gracias a su mango ergonómico. Destacamos sobre todo la anchura del tapón principal, que nos permite llenar el depósito en muy poco tiempo.

En lo que se refiere a la mochila específicamente, destacamos su ligereza, suavidad y ajuste. Pesa solo 180 gramos, lo que la convierte en una de las más livianas del mercado. Está construida con un material resistente en su capa externa (no impermeable) y un tejido de rejilla en toda la zona que contacta con nuestra piel. Transpira divinamente, he tenido cero problemas de rozaduras y aunque no he probado a llevarla sin camiseta, con la suavidad de esta malla perforada no creo que tuviera ningún problema. El ajuste, como decía, es otra de sus grandes cualidades. Se logran un ajuste perfecto gracias a sus seis cinchas, que destacan por ser muy delgadas y sencillas de usar. Hay dos paralelas en la parte delantera, y otras dos en cada uno de los laterales. Podemos apretar o aflojar muy fácilmente con ella puesta. Personalmente, al estar delgado, he tenido problemas con muchas mochilas que no terminaban de ceñirse bien al cuerpo (me falta chicha), pero la Circuit Vest –aunque tiene talla única– da un recorrido suficiente para que me quede totalmente adherida. En carrera, la vibración es prácticamente nula si mantengo una postura correcta al correr.

Hablemos de bolsillos. Destaca el compartimento principal en la parte trasera, donde además del depósito de hidratación, nos cabe alguna prenda tipo cortavientos o chaqueta, y si forzamos, algún accesorio más como el frontal o algo de comida. Cuenta en la parte superior con unos sujetadores para acoplar el depósito y llevarlo en posición vertical todo el tiempo. Personalmente, echo en falta un cierre de cremallera para este compartimento grande.

En la parte delantera encontramos hasta tres bolsillos. Solo uno tiene cierre de cremallera, está en el tirante izquierdo, arriba, y su tamaño da para guardar las llaves, dinero, silbato, geles o barritas, pero el smartphone –en mi caso– no cabe. Los otros dos bolsillos son gemelos, están en la parte inferior de los tirantes y tienen cierre elástico. Podemos guardar el smartphone o incluso pequeñas botellines tipo soft-flask. También podemos utilizar uno de estos bolsillos para guardar la boquilla del tubo de hidratación, que justo queda a esa altura y así evitamos llevarlo colgando (aunque en la parte inferior-exterior del propio bolsillo hay un pequeño enganche elástico para este propósito). En cualquier caso, importante que el peso entre ambos tirantes esté equilibrado, ya que en mochilas tan ligeras la descompensación de la carga se nota enseguida.

Poco más que añadir de una mochila que es ideal para entrenamientos de distancia corta y media, o para esas carreras que no piden excesivo material obligatorio. Está disponible en colores lima y negro. Precio: 89€.

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