Los beneficios de correr por la arena

La playa como "gimnasio" para fortalecer
Redacción Trail Run -
Los beneficios de correr por la arena
Los beneficios de correr por la arena

En estos meses de vacaciones son muchos los corredores que cambian la montaña por una buena playa. Aunque no haya desnivel, la playa tiene algo que puede ofrecernos como 'elemento' de entrenamiento: la arena. Entrenar en la arena puede servirnos como ejercicio complementario y para trabajar otros músculos diferentes. La principal diferencia a la hora de correr sobre la arena es que multiplicamos los esfuerzos en cada zancada, ya que al ser un terreno tan blando nuestro pie se hunde y exigimos a nuestros músculos un esfuerzo superior al habitual para realizar el despegue.

Eso sí, debemos ser cautelosos a la hora de entrenar por la arena de la playa y guardar ciertas precauciones, ya que si lo hacemos descalzos podemos sufrir ampollas por el roce de la arena entre los dedos o exponernos a caer lesionados ya que nuestra pisada cambia al no tener amortiguación (de hecho, está contraindicado correr descalzos a los atletas con debilidad articular). En primer lugar, debemos saber que la arena no es el lugar apropiado para hacer tiradas largas. Hay que utilizarla con inteligencia y aprovecharla para otro tipo de sesiones, como las de velocidad, fuerza o algún rodaje más suave.

Otra de las preguntas que debemos resolver es por donde correr exactamente; pegados al agua por esa zona húmeda y algo más firme de tierra a la que llegan las olas, o por el interior, con la arena más blanda e inestable. Ambas opciones pueden ser buenas en función de lo que queramos conseguir. Para fortalecer los cuádriceps la segunda alternativa es la mejor, ya que el impulso en la arena blanda se hace casi en su totalidad con el cuádriceps, relegando a los gemelos y soleos a un papel muy secundario. 

Hay que tener en cuenta que la exigencia de correr sobre la arena es superior a la de hacerlo por terrenos más sólidos, como un clásico sendero de montaña. Por tanto, no debemos "equiparar" correr durante 30 minutos en la playa y hacerlo por la montaña. Al correr descalzos consumimos más energía que si lo hacemos calzados.

Aprovechando que estamos en la playa, qué mejor manera de acabar nuestro entrenamiento que relajando nuestras piernas en agua fría. Podemos incluso realizarnos un masaje para reducir la carga de nuestros músculos tras esas costosas zancadas en la arena.

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