Una noche sin dormir en ELS2900, por Dakota Jones

El joven atleta norteamericano nos cuenta sus emociones, miedos y pensamientos la noche antes de ELS2900 andorrano
Dakota Jones -
Una noche sin dormir en ELS2900, por Dakota Jones
Una noche sin dormir en ELS2900, por Dakota Jones

Cada vez que alguien abre la puerta, un bombardeo de sonidos entra en la habitación. Voces, risas y estrépito de platos. El olor de la gente es tangible en este lugar pequeño donde intentan dormir más de veinticinco personas. Estoy en la litera superior totalmente vestido y sudando, pero intento dormir un poquito antes de empezar a correr durante 12, 15 o 20 horas; aunque el sonido de las botas en las escaleras es casi constinuo, y los dueños de dichas botas siempre vienen a mi habitacíon compartida y su entrada suma más ruido... ¡No puedo dormir!

Supongo que la razón real de no poder dormir es porque estoy a punto de empezar ELS2900, una carrera única que se celebra en Andorra. El caso es que prefiero culpar a los otros corredores en vez de reconocer mis propias inseguridades. Estoy en el Refugi Estanys de la Pera. Marchamos todos, los 58 participantes, ayer por la mañana desde Andorra. Tuvimos que remontar 1.300 metros positivos para lograr acceder a la salida en es este refugio. Recuerdo la primera edición de Tromso Skyrace cuando tuve que remontar 400 metros hasta la salida y pensé: “de puta madre”. Pero esta no es la única cosa diferente de esta carrera.

Otras diferencias nos las encontraremos en el trazado, extremadamente técnico, de hecho, la mayor parte del recorrido discurre fuera de los senderos, aunque al no existir una ruta fija y marcada, cada equipo deberá tener su elección. El único requisito es culminar las siete cimas más altas de Andorra pasando por dos puntos de avituallamiento.

¿No sé si he mencionado ya que se debe ir en equipo de dos personas? ¿O que la carrera empieza a la medianoche y nunca antes estuve en esta primera parte de la misma? ¿O que la cresta entre las dos últimas cimas, que desde este refugio parece que estuviera más lejos que la luna, es tan técnica que requiere el uso de arnés? Desde esta habitación ruidosa, yo creo que es más que justificado el preguntarme: ¿Qué hago yo aquí?

Afortunadamente, en el refugio nos dieron de comer y cenar. Fue la primera vez que comía en un refugio europeo. Los refugios alpinos en Europa son más famosos que los americanos, porque nosotros no tenemos la misma cultura montañera. Aprendí que el tiempo que se pasa en el refugio es una gran oportunidad de conocer a la gente con la que iba a correr. Coincidí con personas de España, Francia, Andorra, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Eslovaquia, y la República Checa. Otra experiencia diferente fue a la hora de comer, normalmente los días antes de una carrera soy muy especial en cuanto a mis rutinas, pero aquí tenía que comer lo que me ponían en la mesa, me gustan las cosas simples y si no hay más opciones, no me preocupo.

Después de cenar, me retiro al dormitorio a intentar dormir un poco pero acabo de ver que no va a ser posible... así que mejor levantarme y unirme al grupo allá abajo en el comedor. Bajo y me encuentro con una escena familiar: corredores en ropa brillante, con bastones y mochilas, botellas de agua, contenedores de polvos, linternas frontales, zapatillas por todas partes, etc. Un caos de energía y emoción. Instantáneamente mi fatiga desaperece. Las carreras son divertidas. ¡Y esta carrera lo será especialmente!

Todo el mundo tiene mapas en la mano, y en cada esquina hay conversaciones sobre las rutas. La pregunta recurrente es: ¿a la izquierda o a la derecha? Mi compañero de carrera es un canadiense, se llama Nick Elson, y entre los dos ya tenemos decidida nuestra ruta. No tuvimos tiempo para explorar todo el recorrido así que decidimos inspeccionar la segunda mitad, para la primera se nos presentaban dos opciones muy diferentes y tuvimos que elegir entre la que nos parecía la mejor, sin mucha más información, la verdad. Elegimos ir por la derecha esperando que fuera la decisión correcta.

23:30. La cafetería está demasiado llena ahora. Salgo fuera. La noche es fría y tranquila, con una brisa que hace susurrar a los árboles. Las estrellas son brillantes y lejanas, la joyería de un cielo oscuro. Me doy cuenta de que tengo un poco de miedo. Es difícil ir por las montañas en medio de la noche, especialmente para un desafío del que no conozco la ruta y en un país extraño, con solamente una persona cerca que conozco. Me siento de espaldas al muro de piedra del refugio. El muro es frío. Es fuerte también. Este refugio esta aquí desde hace mucho, mucho tiempo.

23:50. Los otros salen fuera también. La noche se llena de voces, risas y luces. Las mismas voces que oía cuando intentaba dormir, pero ahora estoy contento de escucharlas. Son el reconocimiento de la realidad. Y la realidad es que esta es solamente una carrera. Vamos a correr juntos por las montañas, como siempre. No importa dónde estamos; lo importante es la acción y la fraternidad. No conozco muy bien a estas personas, pero en este momento me siento amigo de todos. Respiro hondo y me levanto otra vez. Enciendo mi linterna frontal y junto con Nick, me encamino a la salida. “¡Buena suerte!” estas palabras hacen eco en el aire frío de la noche... ¡Vamos!

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