Cómo convertirse en Skyrunner por un día

Una dura carrera entre las montañas catalanas vista desde los ojos de un novato.
David González/Javier Navas/Juan Flores Fotos: D. González Vaquero -
Cómo convertirse en Skyrunner por un día
Cómo convertirse en Skyrunner por un día
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Corría el verano de 1987 cuando algunos guardas de los refugios del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en el Pirineo catalán, decidieron hacer la travesía clásica que une los nueve refugios del parque que andando lleva entre 5 y 7 días, del tirón. No con la intención de competir, sino para visitar a los compañeros de los otros refugios sin tardar tanto tiempo en la travesía...

Casi 60 kilómetros con un desnivel acumulado de 9.200 metros. La iniciativa de hacerla corriendo se extendió, y dio lugar a la modalidad Sky Runner de Carros de Foc. No es una carrera, no hay dorsales ni salidas en bloque, aunque sí una fecha determinada (hay que reservar), se puede escoger el refugio de inicio, el sentido del recorrido y si se hace en autosuficiencia o comiendo (por tu cuenta) en los refugios. Pero eso sí, hay que hacerlo en 24 horas...

El recorrido es de una gran dureza, sólo apto para personas que estén en una buena forma física y con experiencia en moverse en montaña. Y es que presenta algunas dificultades que debemos tener en cuenta: la primera de ellas son las contundentes bajadas y subidas, que suman en total casi 9.000 m de desnivel acumulado. La segunda es el tipo de terreno, muy técnico, propio de la alta montaña, muy pedregoso en las zonas altas y en algunos tramos, con grandes bloques de piedra.

La tercera es la considerable altitud: una media de 2.400 m con pasos a más de 2.700 m, lo que significa una disminución de la presión atmosférica y una ligera reducción del volumen de oxígeno (un 8% a esta altitud), que pueden afectar al rendimiento físico, y también una radiación solar más intensa.

La cuarta, muy importante, es que en algunos collados la nieve permanece hasta bien entrado el verano. Y la quinta es la climatología, inestable en la alta montaña y en la que son frecuentes las tormentas al mediodía o a media tarde los días calurosos, consecuencia de las nubes de evolución que se alimentan de la misma humedad de los bosques.

¡Ah! y por si fuera poco, también debemos tener en cuenta el riego de desviarnos involuntariamente del camino en algún tramo, ya que la señalización no es impecable y es importante contar con un buen mapa para poder identificar bien los caminos.

Estas dificultades son retos, y no un inconveniente, para los decididos a hacer Carros de Foc, así mismo, forman parte intrínseca de cualquier travesía de alta montaña. Con todo esto desde hacía ya años teníamos muchas ganas de intentar la Sky Runner Carros de Foc.

El objetivo era hacerlo y disfrutar a tope del recorrido, no teníamos pensado ir muy rápido, así que se lo comentamos a nuestro amigo Javier para que nos acompañara, es un gran esquiador y muy buen deportista, enamorado de las montañas, pero con una pequeñísima trayectoria en el mundo del trail, sólo algunas carreras de 10 km.

Faltaban tan sólo dos semanas para la prueba y a pesar de su escasa preparación física, no mental, dudó muy poco en responder a nuestra llamada: ¿inconsciencia?, ¿desafío?, ¿valentía?... ¿Cuándo eliges lanzarte al mundo de los trails de montaña? ¿Cómo entrenas para dar el salto por primera vez? ¿Qué es lo que te atrae a realizar este tipo de desafíos? la verdad es que es difícil de saber, pero en este ocasión conseguimos convencerle para compartir con él las sensaciones y vivencias de realizar una actividad tan increíble como esta en la montaña.

Comentar que cuando lo planificamos creíamos que el recorrido “sólo” tenía 55 km (nuestro GPS marcó casi 70) y nos parecía que a pesar de su dureza y tecnicidad, podía ser asequible para una primera vez, qué equivocados estábamos… Esta es la versión de los hechos desde el punto de vista de un Skyrunner bien asesorado y acompañado, pero completamente novato.

Un novato en la Sky Runner

Me embarqué en esta aventura gracias a mis amigos Juan y David. Ellos ya tienen un experiencia importante en pruebas de ultra trail de renombre internacional, y esta iba a ser la primera de las carreras que se habían propuesto esta temporada. Yo he practicado deporte toda mi vida, siempre fui un buen competidor a mi nivel, pero sólo había hecho un par de carreras de montaña de apenas 12 km.

Mi experiencia en la montaña no es nula, pero tampoco soy de los que se patean cada fin de semana la sierra de arriba a abajo. El reto a medida que se acercaba la fecha se hacía cada vez más grande, tomé la decisión de participar dos semanas antes de la prueba, y para prepararme sólo pude trotar un poco para no llegar demasiado entumecido e intentar sobrevivir lo máximo.

Locura, inconsciencia... llamarlo como queráis, pero os garantizo que merecía la pena y volvería sin duda a repetirlo, o mejor dicho volveré a intentarlo, no niego que con un poquito más de preparación para poder disfrutarlo más.

El Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici es de los sitios que hay que anotar en la agenda de cualquier persona que sienta pasión por la montaña. Ni qué decir tiene que yo no lo disfruté como el que se hace una excursión, pero sí es cierto que a pesar del calvario todavía me quedó tiempo para sonreír y alucinar con el lugar. Nuestra aventura comenzó en el refugio Ernest Mallafré.

La idea era salir a las 6 de la madrugada del viernes. Hicimos noche en el refugio y compartimos mantel con otros corredores, que pensaron que era una auténtica locura, que cómo me había dejado arrastrar por mis… ¿¿amigos??

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5:50 h. Salida del refugio Mallafré

Todavía oscuro, empezamos a correr con el frescor de la mañana. Los primeros kilómetros son fáciles y por pistas sin dificultad técnica, mis compañeros me recomiendan dosificar mucho, conservar la mecánica y andar en los repechos. En menos de una hora llegamos al siguiente refugio ya totalmente amanecido, ¡espectacular entorno! La cosa parece fácil.

6:40 h. Refugio Amitges

Sin apenas pausa sellamos nuestros forfaits y continuamos a buen ritmo. La mañana va apoderándose del paisaje y empezamos a descubrir todos los colores de la montaña: verdes, azules... Mis compañeros no dejan en ningún momento de aconsejarme: “hidrátate y come constantemente”. El recorrido sigue siendo  técnicamente asequible y llegamos al siguiente refugio sin mayor dificultad.

7:47 h. Refugio Saboredo

Mismo ritual: sellar, comer y beber algo, limpiar alguna china de las zapatillas y no entretenerse más que lo imprescindible. David ya ha disparado unas 50 fotos a estas horas. Seguimos al ritmo que yo marco, y llegamos al siguiente refugio en el horario inicialmente previsto.

9:06 h. Refugio Colomers

Hasta aquí se puede decir que el ritmo que hemos llevado es de auténticos Sky Runners. Tras15 km y más de 1.000 m positivos acumulados, mis pies, tobillos y rodillas están perfectos, pero empiezo a tener sobrecargas en los cuádriceps. Por mi cabeza pasan pensamientos como: imposible que tenga esto tan pronto, ¡cómo vas a terminar si apenas llevamos una cuarta parte del recorrido! En fin, unos buenos estiramientos y un chute de potasio, magnesio y calcio (cortesía de David), veremos qué ocurre...

11:24 h. Refugio de la Restanca

Mis amigos me evitan la bajada al refugio de La Restanca, y puedo estar 20 minutos estirando, comiendo y metiendo los pies en agua gélida en uno de los innumerables estanys del recorrido. Sí, lo reconozco, me sellaron ellos el forfait y me ahorraron media hora de esfuerzo que me vino muy bien. Lo cierto es que estaba un poco asustado porque estaba en ese punto que intentas estirar un psoas y se te monta el isquio... no eran muy  buenas las sensaciones. Cinco horas y media después de la salida y mis cuádriceps ya habían empezado a acalambrarse.

Esperaba que las sales y los estiramientos empezaran a hacer efecto, si no, habría que empezar a pensar en una posible retirada, que no entraba para nada en mis objetivos. Pero seamos realistas: correr por montaña y sobre todo las bajadas suponen un estrés excéntrico muy grande para los cuádriceps, y yo no había hecho nada de nada para evitarlo, me refiero a entrenar para ello.

13:16 h. Refugio Ventosa I Calvell

El recorrido enamora, llegamos al refugio y mis cuádriceps van aguantando. Por supuesto, llevo ya desde La Restanca sin intentar correr. Hasta aquí el terreno tiene una dificultad técnica media, pero a partir de aquí todo se complica y comienzan las peores zonas de la travesía. El caso es que en el refugio Ventosa descanso 10 min y estiro bien.

David se quita unas mallas compresivas y me las deja. No sé si fueron las mallas, los mejunjes energéticos y de sales que Juanito me había dado, así como sus bastones -que también me prestó- el caso es que a partir de aquí mis cuádriceps no volvieron a hacer ni el amago de montarse durante el resto de la travesía. No penséis que tuve un resurgir milagroso, otros problemas físicos iban a empezar a producirse en breve. 

Camino al siguiente refugio íbamos a cruzar por el paso más elevado de la ruta: el Collado de Contraix, de 2.748 m, fue ya una auténtica penitencia para mí, presagio de lo que se avecinaba. Fue una subida larga, muy técnica y muy larga... y con varios neveros. Eran bloques de piedras que había casi que ir escalando fijándote constantemente dónde pisar.

Recuerdo una cascada espectacular. Pero si os digo la verdad iba ya sobreviviendo y disfrutando bastante poco del entorno maravilloso. Gracias a David que tiró muchísimas fotosy a Juanito que grabó algunos videos, puedo verlos ahora y recuerdo muchas zonas por las que pasamos, si no la verdad es que mi cerebro en esos momentos ya solo se preocupaba de mirar hacia abajo para no tropezar. Debían de ser las 15:30 horas y el sol apretaba de lo lindo, pero durante todo el día el viento había soplado muy fuerte y la sensación térmica no era mala.

Fue bajando de este Collado tras deslizar por algún que otro nevero cuando me torcí el tobillo izquierdo. No era grave y en caliente parece que no molestaba. Ya veríamos al llegar al siguiente refugio cómo me encontraba. Cada vez iba molestándome más, y eso sumado al cansancio de las ya casi 12 horas que llevábamos encima, me hizo eterna la bajada a al refugio de Estany Llong por un valle espectacularmente bonito.

17:14 h. Refugio de Estany Llong

David se había adelantado, y cuando llegamos ya teníamos un buen plato de pasta con verduras en la mesa. ¡Esto te da la vida!, pero yo estaba más preocupado del tobillo y no comí demasiado. No estaba inflamado, pero de sobra sé cómo funcionan estos tipos de esguinces y si te enfrías ya sí que no das un paso más.

Teníamos que decidir si seguía para delante -este es de los pocos refugios en los que puedes retirarte y te  pueden rescatar en un taxi 4x4 -quedaban 20 km hasta el penúltimo refugio (donde había posibilidad de que te recogiesen en un todoterreno), y otros 13 para completar el circulo completo y terminar la hazaña. La decisión era clara, me vendo el pie y continúo... si al cabo de media hora el tobillo no molesta sigo, y si no, vuelvo a este refugio para abandonar.

La verdad es que me encontré bien. Afrontamos la subida al Collado de Dellui y conseguí llegar arriba sin problema, pero al iniciar el descenso hacia el refugio Colomina empezaron los pinchazos en el exterior de la rodilla, cargada por los malos apoyos: la típica sobrecarga en el tensor de la fascia lata. Mi sufrimiento empezaba ya a alcanzar el súmmum. Subir no era tanto problema comparado con bajar a pesar de que el camino invitaba a correr, ya que parecía que se habían terminado las zonas muy técnicas. No quedaba otra opción que llegar a Colomina y luego llegar como se pudiese al J.M. Blanc, aunque fuera a gatas. Hacer noche allí y a la mañana siguiente salir en taxi.

20:40 h. Refugio de Colomina

Ni qué decir tiene que no me dejaron entrar al refugio, era fundamental no enfriarme y no parar, además una complicación más nos esperaba... la noche. Cruzamos la técnica subida al collado de Saburo a eso de las 22:30 con la noche totalmente cerrada, lo que complicó todo.

Hacía bastante frío arriba del collado y nos abrigamos para no perder la poca energía que nos quedaba a estas alturas. Dejamos a David que se marchara, ya que veíamos que al final ninguno de los tres iba a terminar en menos de 24h, y nos quedamos Juanito y yo disfrutando con nuestros frontales de la noche.

Gracias a Él y sus ánimos pude llegar al refugio J.M. Blanc. Me guió buscando la ruta por los dificultosos caminos oscuros, porque yo no podía hacer otra cosa que arrastrarme. Nuestro ritmo ya era extremadamente lento, los dolores me bloqueaban. Constantemente otros corredores nos daban caza y me daban ánimos para continuar y llegar a mi objetivo.

01:45 h Refugio J.M.Blanc

Mi cuerpo pide retirarme sí o sí, aunque mi cabeza quiere seguir hasta el final. Juan decide por mí: “aquí para ti termina la aventura, el reto, la supervivencia, ¡la agonía!” Él comió algo rápido y se lanzó a completar los últimos 14 km que le faltaban para terminar. No completar lel recorrido fue para mí una mera anécdota. No necesito pasaporte sellado.

Me conformo con la satisfacción de haber luchado contra mí mismo, y por supuesto con la camaradería y ayuda de mis amigos. Eso es lo que cuenta. Volveré sin duda a intentarlo en esta o en otras carreras. La magia del trail está ahora dentro de mí. Hasta la próxima Sky Runners.

Esta es la historia real de Javier y su primer trail de montaña, la verdad es que ahora lo pienso y nos hubiéramos merecido que nos dejara de hablar por embarcarle en toda esta aventura, pero estamos muy satisfechos porque hemos conseguido aficionar a otro “chalado” a esta nuestra pasión.

Desde nuestra experiencia en montaña y en trails, desaconsejamos a todo el mundo participar nunca en pruebas de este tipo si no se está suficientemente preparado, físicamente, mentalmente y con el material específico/adecuado para esta actividad.

Si quieres seguir el ejemplo de nuestros amigos encontrarás toda la información de la carrera en www.carrosdefoc.com

 

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