Dejando huella

Irene de Haro nos cuenta quienes forman el Club "Dejando huella" y su próximo reto los días 21 y 22 de febrero en Almería
Irene de Haro -
Dejando huella
Dejando huella, por Irene de Haro

Yo no diría que Paloma y Jose se cruzaron en mi camino. Paloma y Jose no son de los que esperan a que las cosas se den: las hacen ocurrir. De modo que, en algún sentido, “ellos vinieron a mí”, y tuvimos un feliz primer encuentro la tarde previa a la Maratón del Ultra de Sierra Nevada de 2019, cuando se me acercaron, se presentaron y se interesaron por mi libro. Hablamos de cosas muy importantes, me dieron un abrazo cálido, de pecho a pecho, y con él, su amistad.

Me gusta pensar que las vibraciones de las personas se sintonizan, y su movimiento de ondas se acompasa: que los corazones afines tienden a latir con un unísono que los hace sonar más fuertemente, más determinados. Y que juntos, elaboran una melodía imparable.

Paloma y Jose son personas genéticamente solidarias, y elaboran su propia existencia como un estar en los demás, entendiendo que los problemas que van trufando la vida le tocan a uno aunque no se manifiesten en su primera persona. En nuestra calidad de espectadores de la desgracia, podemos tomar muchas posiciones: de figurantes, si miramos (incluso aunque lleguemos a la conmoción); o de agentes. Ser un agente de cambio implica tomar decisiones. Y posicionarse. Y ser activo. Y definir de qué lado estás.

Paloma y Jose se sitúan del lado de los necesitados. Y usan la alegría de sus aficiones como hilo conductor. De modo que el trail running (aquí llega la conexión con ustedes) ha supuesto para ellos la oportunidad de hacer cosas para arrojar luz sobre lo que muchas veces no queremos o no podemos ver.

Paloma me contaba que a menudo el dolor del otro se le queda prendido a la retina. Me contaba que lo siente como propio y que ha decidido que ninguna causa le es ajena. Por ese motivo, ha creado el Club Deportivo “Dejando Huella” como una iniciativa cuya finalidad primigenia era visibilizar la diversidad familiar. Me decía con horror que descubrió a través de una amiga suya que en esta sociedad del 2020, tan moderna, tan avanzada, tan digitalizada, aún hay familias que viven bajo el estigma de no pertenecer a lo que tradicionalmente ha dictado el canon: esa familia con su papá, su mamá, y sus hijos. Así son Paloma y Jose. Son papá y mamá de tres hijos. Y saben lo que es amar por encima de todas las cosas a su prole. Como también lo saben las madres solteras, los padres solteros o las familias homoparentales. Esta realidad se ha obviado durante años, y ha llevado a muchas personas a necesitar esconder en un armario una situación que a menudo se ha juzgado como anómala. Muchos son los pasos hacia la normalización, y el primero de ellos es la visibilización: existen. Son. Y serán. Y tienen nombre.

“Dejando Huella” se involucra, además, en otras causas. Así, el club ha organizado un evento solidario con objetivos múltiples. Por un lado, como he dicho, dar visibilidad a la diversidad familiar; además, tienen a bien darme voz (a mí y a tantos) sobre la donación de médula; y se comprometen por causas muy cercanas a ellos, con las personas que padecen alergias alimentarias, que han de seguir caminos tan penosos por la dificultad del diagnóstico y por el calvario que supone un acto tan simple como comer. Este reto solidario, tan poliédrico, tan multifacético, adquiere en su formato, asimismo, múltiples posibilidades. Así, sobre un circuito de 4,8 kilómetros y 350 metros positivos, habrá:

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  • Modalidad senderista, una vuelta al circuito.

  • Modalidades de 2, 4, 6 y 12 horas dando vueltas a ese mismo circuito.

  • Modalidad maratón de montaña ( 9 vueltas al circuito, que son 42 km y 3200 positivos), con un tiempo de corte de 9 h y 30 min.

El reto de “Dejando Huella”, el reto de Paloma y José y de todos los que vayamos, será en Vícar (Almería), el 22 de febrero. Y allí, como estrella mayor de este cielo tachonado, habrá, además de los mencionados, un reto principal: conseguir 2.000 euros a través de los dorsales y de donaciones para que Alejandro, que sufre parálisis cerebral, pueda tener una cama articulada que le facilite su vida de 17 años.

Dejando huella

Dejando huella

Paloma y Jose son héroes de sonrisa eterna, y si ustedes tienen a bien acercarse hasta la bella Almería, y compartir tiempo con ellos, sentirán cómo por sus ojos se desborda una ilusión forjada en determinación y esperanza. Esperanza en que la humanidad puede ser algo mejor. Y que ellos están dispuestos a formar parte de los que construyen ese camino. Con decisión. Por el simple hecho de que es justo.

Pueden visitar se los detalles en: www.todofondo.net/prueba/ver/reto-dejando-huella-2020---233/

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