Corredores rarámuri dominan el Ultramaratón de los Cañones

Tras su paso por España, los corredores rarámuri Silvino Cubesare y Arnulfo Quimare regresaron a la competición en la Sierra Tarahumara. Arropado por su gente, Silvino venció a lo grande en la prueba reina del Ultramaratón de los Cañones
Luis Alonso Marcos, ‘Luisete’ / Miguel Caselles. -
Corredores rarámuri dominan el Ultramaratón de los Cañones
Corredores rarámuri dominan el Ultramaratón de los Cañones

Organizado por el Ayuntamiento de la ciudad de Guachochi y la Secretaría de Turismo de Chihuahua (México), el Ultramaratón de los Cañones celebró su decimoctava edición en las Barrancas del Cobre, en plena Sierra Tarahumara. Durante los días 19 y 20 de julio, corredores mexicanos, principalmente de la etnia rarámuri, y atletas llegados de varios países compitieron, según su elección, en las carreras de 10, 21, 63 y 100 kilómetros. Alrededor de 2.500 visitantes entre corredores y acompañantes se alojaron en la ciudad de Guachochi con motivo del evento deportivo.

Las competiciones de 63KM y de 100KM se internan en la Barranca Sinforosa, las más profunda e intransitable del enjambre de siete barrancas que alberga la Sierra Tarahumara. Según una leyenda que pasa de boca en boca entre corredores, “La barranca no tiene compasión o sales por tus propios medios o te traga”. Con esa premisa, a las cinco de la madrugada del 20 de julio se activaba el cuentakilómetros de ambas carreras, como platos principales del Festival Internacional de Turismo de Aventura de Chihuahua.

A lo largo de un día que en lo climatológico fue soleado de mañana y algo lluvioso por la tarde, los corredores partieron de la localidad de Guachochi para transitar durante 19 km de de leves toboganes, a unos 2.600 m de altitud, hasta el mirador de la Sinforosa. Una vez allí, se desciende al fondo de la barranca por uno de los senderos abiertos por los raramuri para sus largos desplazamientos. La barranca Sinforosa es como una montaña al revés, para subirla primero tienes que barajarla. Por tanto hay que descender 1.650 m de desnivel técnico hasta alcanzar el cauce del río Verde en el sótano de la barranca. Mientras que en los bordes de la barranca la mañana es fría, en el fondo del cañón el clima es tropical, con elevada humedad y temperaturas que llegan a los 40ºC. Territorio de cactus y de la temida serpiente de cascabel.

En sandalias y taparrabos
Una vez los corredores cruzan la base de barranca deben iniciar el ascenso de la orilla opuesta, salvando otros 1.650 m de desnivel. El espectacular sendero colgado de un acantilado, la esbelta cascada Rosalinda y un puente colgante en la parte superior dejan boquiabiertos a los corredores foráneos. No es terreno fácil, en 2008 el fondo de la barranca Sinforosa se cobró la vida dos corredores. En tramos la pendiente es tan pronunciada que un mal paso puede catapultarte al fondo del pozo de una sola zancada. Llegados arriba, de nuevo en el altiplano, con 47 km en las piernas, se enfila el regreso al pueblo de Guachochi. Meta para los corredores de 63KM y puesto de asistencia para los de 100KM. Éstos últimos deberán regresar al mirador de la Barranca Sinforosa para después retornar por el mismo camino a la meta de Guachochi. Es en la técnica bajada de la Barranca y en estos 37 km finales donde los mejores corredores raramuri imponen ritmos que ningún extranjero es capaz de mantener.

En esta edición del Ultramaratón de los Cañones la victoria de la prueba reina, los 100KM, se la ha llevado el rarámuri Silvino Cubesare. Corredor bien conocido en España, junto a su compatriota Arnulfo Quimare, pues ambos, lo largo del mes y medio que permanecieron invitados en España (mayo/junio 2014), compitieron en Penyagolosa Trails (Castellón), Trail Quixote Legend (Albacete), Volta Cerdanya Ultrafons (Gerona/Lérida) y participaron en el Encuentro Nacional de Corredores Descalzos y Minimalistas (Sant Joan Despí, Barcelona) y en el Campus de Trail Desafio4Trail (La Granja de San Ildefonso, Segovia).

Silvino Cubesare, del pueblo de Batopilas, dominó la carrera desde el inicio del descenso de la barranca hasta parar el cronómetro en 8:44:55 a su llegada a meta. Tres minutos después pisaba bajo el arco de llegada el también rarámuri Juan Contreras García, de Guachochi, 8:47:26. Completando el podium les acompañó Daniel Cervantes, rarámuri de Guachochi, 9:14:11. Miguel Lara, el corredor rarámuri vencedor de las dos últimas ediciones, finalizó en cuarta posición.

Superioridad rarámuri
Los 100KM no fueron un paseo fácil para Silvino pues alcanzó la meta de Guachochi exhausto y con vómitos. Las asistencias médicas lograron reanimarlo a tiempo de recoger su trofeo de campeón del Ultramaratón de los Cañones 2014. Por su parte, Arnulfo Quimare, quien ya arrastraba problemas en sus pies durante su visita a España, tuvo que abandonar la carrera en el Km 63. Cabe recordar que Arnulfo ha ganado este ultramaratón en tres ocasiones y que es poseedor del récord de la carrera de 100KM con un crono de 8:19:10.

De igual modo, las mujeres mexicanas impusieron su superioridad al cruce de la barranca con Beatriz Adriana Méndez, ganadora de 2013, liderando el primer lugar, 12:48:08 (nuevo récord femenino). Segunda fue Aurelia Cruz, 14:04:06. Y tercera María de Jesús Reyes 14:07:37.

En la prueba de 63KM el pódium masculino lo coparon Honorio Tomás Juárez, 5:39:47, Silverio Ramírez López, 5:55:39 y Abraham González Cruz, 5:56:29. Mientras que los puestos de honor para las chicas los ocuparon María Juan Ramírez, 7:57:49, María Rodríguez, 8:11:29 y Catalina Rascón, 8:31:17.

Por decimoctavo año consecutivo el Ultramaratón de los Cañones ha promovido que corredores internacionales, este año llegados de España, EE.UU., Perú, Costa Rica, Canadá, Polonia y Japón, puedan competir y compartir experiencias en el mundo perdido que son las Barrancas del Cobre, una cicatriz en la corteza terrestre equivalente a cuatro veces el Gran Cañón del Colorado. Con el añadido principal de dar visibilidad a una ancestral tribu de corredores que no se resiste a desaparecer. Mientras que nosotros utilizamos todo tipo de complementos energéticos y tejidos de última generación, los corredores rarámuri precisan de muy poco en carrera. Se avituallan de un brebaje a base de maíz, y ataviados con cinta de pelo, taparrabos (faldones las mujeres) y sandalias fabricadas con neumático de coche, se defienden en los precipicios y en las eternas kilometradas con una facilidad prodigiosa.

Tribu maldita
Sin embargo, su fama de tribu de grandes corredores no debe ocultar la reinante presión armada de cárteles de narcos y la explotación maderera que hostigan sin miramientos a los asentamientos rarámuri, obligándoles a desplazarse a lo más escondido de las barrancas (ya sucedió hace cuatrocientos años cuando fueron evangelizados a la fuerza y utilizados como esclavos en las minas de oro y plata de la sierra). Con el agravante de las cíclicas épocas de sequía que provocan mortales hambrunas en la Sierra Tarahumara. Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de 2010, aseguraba que el índice de desarrollo humano de algunos municipios de la Sierra Tarahumara, como Batopilas, era inferior al de Níger, en ese momento el país más atrasado del mundo.

Desde luego, si hay algo que los rarámuri han demostrado a lo largo de su azarosa historia, es que a pesar de malheridos saben sobrevivir. Poseen el valor y la sabiduría de los indomables y de los perseguidos. Numerosas instituciones mexicanas e internacionales llevan años exigiendo que a los rarámuri se les proteja como minoría étnica y que sean mejoradas sus condiciones de vida.

Más Información: www.ultramaratondeloscanones.com

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