El UTMB, según Yeray Durán: datos y consejos

Análisis del recorrido y claves para llegar a meta
Yeray Durán. Foto portada: race photos - Sport Photography -
El UTMB, según Yeray Durán: datos y consejos
El UTMB, según Yeray Durán: datos y consejos

El viernes 26 de agosto a las 18:00h sale desde el centro de Chamonix una de las carreras más importantes del año para un corredor de ultras: la Ultra Trail du Mont Blanc, “la carrera” por excelencia.

Suele ser una salida muy rápida, atravesando una de las calles peatonales principales del pueblo, para -en paralelo al río- dirigirte hacia Les Houches, primer avituallamiento y primera parada tras 8 km de pista. Tras él comienza la primera parte de subida de la carrera. Los primeros km son de asfalto, pero pronto se convierten en pista y sendero, y bajo mi experiencia, debes tomarlos con mucha tranquilidad y no dejarte llevar por la emoción que se da al ir acompañado del resto de corredores. El primer pico grande lo encuentras tras 13km y de ahí la bajada es bastante cómoda para dirigirte a St Gervais, donde dando una vuelta a la plaza principal y pasando por el avituallamiento del km 20 encuentras el calor de la gente en todo el recorrido. Sales del pueblo por asfalto y encuentras senderos con muchos cruces, con ligeras subidas que te encaminan hacia Les Contamines, donde los primeros corredores llegan aún de día pero lo normal es que tengas que ir encendiendo el frontal, ya que saliendo del avituallamiento empieza a oscurecer. Ahí debes controlar tu mente y prepararte para la larga noche que te espera. En la UTMB es normal que esa noche pases bastante frío, y te quedan aún 140 km que afrontar.

La carrera continúa junto a un río, atravesando un puente muy  animado, iluminado por luces de colores y con fogata incluida en Notre-Dame de la Gorge. Ahí comienza la dura y larga subida al Col du Bonhomme haciendo un avituallamiento previo en La Balme, donde puedes tomar algo caliente, clave en la carrera. El Col es uno de los sitios más bonitos pero “por desgracia” (¡o por suerte porque significa que vas bien!) has de pasarlo de noche. Desde allí tienes una bajada muy técnica que enlazará con una cómoda pista de hierba que desemboca en Les Chapieux. En ese punto he vivido un control de material por sorpresa, así que recuerden revisar siempre todo muy bien, ya que pueden pillarles en cualquier punto del recorrido. A partir de ahí tienes que armarte de paciencia. Atravesando el fondo del valle por el asfalto, puedes desesperarte si ves que los corredores te pasan como un tiro, o puedes desgastarte si intentas hacerlo tú. Tras abandonar este tramo comienza un camino a tu derecha que te llevará a dos subidas seguidas. La primera es Col de la Seigne, y la segunda, tras una pequeña bajada, Col des Pyramides Calcaires, zona que en 2015 era nueva en la carrera. La bajada desde ella es un mar de rocas, así que prepárate para una buena parte técnica aún en oscuridad, hasta llegar al avituallamiento de Lac Combal, punto coincidente con la TDS, la otra gran carrera del UTMB. Me han dicho que es la más dura de todas ellas. La verdad es que tiene toda la pinta, y espero darles mi opinión en breve, ya que este año la viviré desde dentro.

Bueno, en este punto tenemos más de un tercio de la carrera superado. Llevamos ya 66 km hechos. Toca subir de nuevo, esta vez para llegar a Arête du Mont-Favre. Desde allí bajas por un cómodo sendero al refugio de Col Chécrouit y continúas bajando en zig-zag y atravesando raíces hacia Courmayer, ya en parte italiana y desde donde sale otra de las carreras del UTMB, la CCC, carrera que ya viví en 2013 y cuya crónica ya les conté. Éste es el punto de inflexión de la carrera, los primeros llegan de noche pero la gran mayoría lo ven ya una vez ha amanecido. Tómalo con calma ya que es otro punto importante de la carrera. Puedes hacer una parada más larga, incluso cambiar de ropa o material ya que puedes dejar una bolsa  con lo que puedas necesitar. Como se pueden imaginar, el ambiente que hay allí hace que entres en calor a pesar del frío que hayas podido pasar.

Pasado el valle de Courmayer  coges un poco de altura hasta llegar al refugio de Bertone y tras él, manteniendo casi la misma cota, al de Bonnati, y a Arnouvaz tras una ligera bajada. Este punto es famoso ya que mucha gente pasa allí la noche si lo que quiere es subir al Grand col Ferret, siguiente punto de la carrera a 2.500m. La primera parte resulta dura, pero bajo mi punto de vista, la segunda puede resultar cómoda, incluso pudiendo correr gran parte de ella. Ahora puedes poner freno en tus pies ya que la bajada que te espera es muy larga y hace que “te embales” aunque no quieras. En esa bajada pasas por La Fouly con otro avituallamiento, esta vez ya de día. Poco antes del siguiente punto, ya en territorio suizo, Champex Lac, tienes una pequeña subida que afrontas con ganas ya que lo único que quieres es llegar al lago, porque sabrás que tienes más de la mitad del camino recorrido, 124km. Aquí tienes la posibilidad de disponer de otra bolsa del corredor. Es un punto importante a tener en cuenta por los corredores que van un poco más lentos, ya que puede caer la noche y necesitarás de nuevo el frontal.

Lo más importante, debes avituallarte muy bien, el cansancio en este punto es más que notable y debes visualizar que te quedan aún tres picos por subir y una distancia de poco más de una maratón. 

La primera de las tres últimas subidas es La Giéte, con senderos estrechos y duros de realizar aunque muy bonitos, donde ya caminando bajas a Trient, pueblo pequeño y bonito que se caracteriza por una iglesia rosa, y donde haces un trayecto de “ida y vuelta” para entrar al avituallamiento. Lo que sigue es una dura subida a Catogne, para mí, quizá por el punto de la carrera en que estás ya, la más dura de todas. Esto es compensado por la bajada que tienes hasta llegar a Vallorcine.   En este pueblo cruzas las vías del tren y entras en Francia, volviendo así al país de partida y esperanzado por lo poco que te queda. Es un avituallamiento en el que merece la pena perder algo de tiempo porque los últimos 20km tienen aún una última pista de subida a El Téte aux vents y se te puede hacer un mundo. Parece que no tiene mucha inclinación, pero cuesta mucho correrla. Esta subida tiene unos escalones muy altos y necesitas estar bien hidratado para poder alcanzar tu objetivo final, llegar a Chamonix. Entras así en la recta final visualizando “tu meta” desde La Flégére, con el valle de Chamonix al fondo. Da igual verlo de día que de noche, ya que ilusiona e impresiona igual  con sus luces. ¿Qué te queda? Tramos de pista y senderos que pasan por el bonito balcón de La Floria, que te llevarán a tu destino final, pasando por el cauce del río entre la gente en el centro de Chamonix. Los gritos de ánimo, del público, la plaza del reloj y el arco de meta al fondo hacen que te llenes de energía y afrontes esos últimos metros para cumplir ese sueño por el que tanto has sacrificado y por los que has recorrido nada más y nada menos que 170km, pasando por tres países y guardando en tu retina y tu memoria una experiencia  inolvidable.

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