Últimas plazas para la edición más emotiva de Desert Run

Vive la aventura en el desierto del Sahara del 11 al 15 de octubre con una carrera por etapas asequible a todos los niveles
Redacción Trail Run -
Últimas plazas para la edición más emotiva de Desert Run
Últimas plazas para la edición más emotiva de Desert Run

La “Desert Run” es una carrera por etapas ideada para amantes del running y de la naturaleza, la mejor opción para correr por el desierto sin necesidad de enfrentarse a distancias y esfuerzos extremos. Pero también es algo más, son unos días de vacaciones con amigos o en familia en unos lugares exóticos y de una belleza fascinante. Disfrutando de unos alojamientos con todas las comodidades, que además están perfectamente integrados en el espectacular paisaje sahariano. Si no quieres completar la distancia corriendo puedes hacerlo caminando con las mismas distancias, recorridos, salida-llegada y avituallamientos que los compañeros corredores. Apunta las fechas: 11-15 de octubre.

Toda la información sobre tarifas y detalles del viaje aquí: Desert Run 2018

A continuación rescatamos la experiencia personal de nuestra compañera Elena Moro, quien vivió el año pasado la aventura desértica en primera persona, publicada en el número 27 de Trail Run:

Por Elena Moro

Una melodía tecno árabe suena a todo volumen por la radio del 4x4 y no podemos resistirnos a cantar y movernos al ritmo de la música mientras surcamos el desierto con las ventanillas bajadas y el aire pegándonos en la cara. Como un anuncio o un videoclip cualquiera. La Playlist de Younes, nuestro chófer y guía, no había variado mucho hasta ahora, saltando del Despacito al Súbeme la radio de Enrique Iglesias con alguna esporádica balada árabe intercalada como única alternativa al atracón latino, así que nuestro entusiasmo ante el cambio de estilo musical, sumado al hecho de que nos movemos por alguna de las pistas por las que transcurría el antiguo rally Paris Dakar, anima aún más a Younes, que decide demostrarnos sus dotes de conducción a lo Carlos Sainz y aumentar la velocidad del todoterreno, de forma que ya no rodamos, sino que levitamos sobre las dunas.

Estamos en Marruecos, es el segundo día de la Desert Run, y esta tarde post carrera descubriendo las espectaculares dunas rojizas de Erg Chebbi, el desierto de arena más grande del país, es uno de los momentazos del viaje. Después del paseo en 4x4, paramos para contemplar el atardecer desde la cima de una de las dunas, algunas de las cuales alcanzan una altura de hasta 150 metros. Ascendemos por una de las pirámides de fina e inmaculada arena, sintiendo hasta lástima de dejar nuestras huellas marcadas en ella. Aleix y Moisés, uno de los fisioterapeutas, se animan a subir corriendo. No saben que han dado la idea para una de las novedades de la próxima edición de la Desert, la décima, en este 2018. Arriba descansan un beduino y sus dromedarios. Parece un escenario de película. Desde la punta el panorama es impresionante: ante nuestros ojos una sucesión de sinuosas lomas de arena, cada vez más rojas según se va escondiendo el sol, y en el horizonte las montañas del Alto Atlas y la frontera con Argelia.

Esta es una de las experiencias extra que se pueden vivir en la Desert Run, porque como ya hemos dicho en la entradilla, no es sólo una carrera, es mucho más, pero empecemos por el principio…

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10 años de la Desert Run

Últimas plazas para la edición más emotiva de Desert Run

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La Desert Run nació hace 10 años de la mente de Joan Boada, corredor y responsable de la agencia especializada en viajes de running Sportravel. Aficionado a la aventura y enamorado del desierto, Joan ya había realizado muchos viajes a Marruecos, recorriendo la de diferentes maneras. Y en el área alrededor de Arfoud, ”la llamada puerta del desierto”, y cercana también al espectacular desierto de Etg Chebbi, el más grande de Marruecos, vio posibilidades para plantear una carrera por etapas. La idea no era imitar al Maratón des Sables, sino proporcionar una experiencia de correr en el desierto digamos “más amigable”, un diseño de etapas con distancias asequibles para correr por la mañana y el resto del día tener tiempo para descansar y sobre todo descubrir los paisajes, cultura y gentes del sur de Marruecos, o para la convivencia con el resto de participantes. Planteó la idea a Fernando Sebastián, uno de los expertos del departamento de eventos y carreras de Motorpress Iberica, se desplazaron allí los dos y empezaron a mover los hilos para dar forma definitiva a la Desert Run. En el grupo Xaluca, uno de los grupos hoteleros líderes de Marruecos, encontraron el aliado perfecto. En septiembre de 2008 se celebró la primera edición de la Desert Run. Quedaba inaugurada esta espectacular experiencia por el desierto de Marruecos.

Tuve la oportunidad en octubre de 2017 de vivir la Desert Run como parte del staff de la carrera, desde la barrera. Preparando dorsales, avituallamientos, animando a los corredores, acompañando a sus familiares, y la experiencia, os lo aseguro, fue increíble, aunque no me calzara un dorsal.

Tres etapas en las que no solo se corre

La aventura comienza en el solitario aeropuerto de Arrachidia: una única y casera torre de control que se levanta en medio de la nada. Aterrizamos por la noche, y al salir del avión nos recibe una comitiva de músicos y bailarines locales que nos ofrece té moruno y dulces típicos del país para hacer más leve el paso por la aduana. Al otro lado nos esperan 35 todoterrenos, el medio de transporte ideal, por no decir el único, para moverse por aquí. Nuestro primer campo base es la espectacular Kasbah Xaluca, una construcción de adobe típica marroquí, situada al lado de Arfoud. Primer contacto con la deliciosa gastronomía de la zona, y a dormir para descansar para la primera etapa.

Las distancias de la Desert Run no son excesivamente largas (15, 21 y 26 km) y no tienen grandes desniveles, aunque sí hay que subir y bajar algunos tramos de dunas. Los nervios afloran entre los corredores las horas antes del comienzo de la primera etapa, la más corta de las tres, perfecta para tomar contacto con el desierto: 15 km en un trazado circular con salida y llegada en el mismo hotel (Arfoud-Arfoud). Transcurre en su mayor parte por pista ancha y uniforme. Al inicio y, sobre todo al final del recorrido, nos encontramos con las famosas dunas, por lo que es recomendable guardar fuerzas para este último tramo si queremos vencer con autoridad a esta última dificultad que nos ofrece el terreno. Hay que probar la sensación de correr por la arena, intentando no hundirte en ella. Después de la etapa, tiempo para descansar, darse un baño en la piscina y comer, y por la tarde salida en los 4x4 (la organización se encarga de llevar el equipaje de hotel en hotel) hacia Erg Chebbi, donde cambiamos los vehículos por dromedarios” para disfrutar de una excursión por el increíble mar de dunas contemplando la puesta de sol. Esta noche nos alojamos en el Bivouac de la Belle Etoile, formado por haimas confeccionadas con pelo de dromedario como las que utiliza los nómadas del desierto” y disfrutamos de una noche mágica bajo las estrellas…

Del desierto de Erg Chebbi al oasis

Últimas plazas para la edición más emotiva de Desert Run

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Las etapas de la Desert Run no comienzan excesivamente temprano, sobre las 9, pero hoy merece la pena madrugar, se corra o se vaya de acompañante, para contemplar el espectacular amanecer en el desierto, como si fuéramos auténticos beduinos. La segunda etapa va desde Erg Chebbi hasta el Kasbah Tomboctou, cerca del pequeño pueblo de Mergouza, a unos 50 km de la frontera con Argelia. Aumenta en 6 km la distancia con respecto a la primera etapa, pero a cambio tenemos menos metros de dunas y arena, ya que la mayoría de la etapa discurre por pistas y caminos de la meseta desértica. Esta etapa me toca los avituallamientos cerca de algunas casas, los niños juegan a nuestro alrededor, Aleix que me acompaña en la labor, juega con ellos al fútbol mientras esperamos al paso de los corredores, parece que el tiempo se detiene. Llegan los primeros, y los niños salen a su encuentro, les agarran de la mano, ríen, es un momento emocionante para los participantes. Ya en el bolsillo la segunda etapa, por la tarde toca excursión: visita a algunos poblados nómadas, hasta las canteras de fósiles marinos con una antigüedad de 360 millones de años y al poblado de origen sudanés Khamlia, donde nos obsequiarán con sus danzas tradicionales y un té a la menta. Aunque para la décima edición de este 2018, el programa cambia con respecto a años anteriores, y se ha incluido la novedad: una cronoescalada por las dunas para todos aquellos corredores que quieran sumarle un punto de dificultad y divertimiento a la Desert Run, y que no computa de cara a la clasificación general.

Una salida en mitad del desierto, y un trazado por una pista infinita, sin relieve en el horizonte. Para algunos la tercera y última etapa es la más atractiva, casi como correr por Marte, para otros la más dura mentalmente debido a la monotonía del paisaje de tierra negra y la pista que parece no acabar nunca… Pero sí acaba, y como en un buen final en el desierto, la meta está en un precioso oasis, el de Tisserdimine, donde se rodaron parte de los exteriores de la película “Sahara”. Un final de película para la Desert Run. La última noche se celebra la entrega de premios y la cena, donde compartimos la intensa experiencia vivida con el resto de participantes, muchos ya convertidos en amigos. Al día siguiente regreso al aeropuerto de Arrichidia, pero antes una visita sorpresa que no voy a desvelar, y que tendréis que descubrir por vosotros mismos… ¿Quién se anima a vivir la décima edición?

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