Así es un reconocimiento médico-deportivo

Paso por paso
Así es un reconocimiento médico-deportivo
Así es un reconocimiento médico-deportivo

¿Cuánto valen unas zapatillas para correr, cuánto unas mallas o una mochila de trail? ¿Y unos bastones, unas gafas o un cortavientos? Muy probablemente casi todos tenemos varios de cada, pero ¿cuántos de nosotros/vosotros nos hacemos un reconocimiento médico anual?

¿Qué es un reconocimiento médico-deportivo?

Pues, de entrada, no es el reconocimiento que nos puede hacer la mutua de nuestro trabajo o el certificado que nos pueda firmar nuestro médico de primaria. Un reconocimiento médico-deportivo es el conjunto de pruebas específicas enfocadas a intentar determinar posibles lesiones y alteraciones o anomalías orgánicas que interfieran con la realización habitual de nuestra práctica deportiva específica.

Dicho esto, ¿el reconocimiento debería ser el mismo para todos los deportistas? Pues no. Debe de tener unas pruebas comunes y unas específicas para cada práctica deportiva.

¿De qué debe constar?

ANAMNESIS

Es la entrevista previa (esa a la que a veces no prestamos atención o en la que “olvidamos” contar algún detalle) en la que se recaban datos personales del deportista así como su historial clínico (posibles enfermedades o lesiones previas que interfieran con la práctica deportiva, alteraciones funcionales y anatómicas ya conocidas, etc).

ANTROPOMETRÍA

Medición de peso, talla, índice de masa corporal (IMC), antropometría (con toma de pliegues y valoración de la grasa corporal), etc.

EXPLORACIÓN

Es la parte más “médica” del reconocimiento:

Toma de constantes vitales: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, toma de la presión arterial…, podría incluir también un test de visión y una exploración audiométrica.

Espirometría: Es la prueba (la de soplar) que nos ayudará a valorar tanto problemas de capacidad pulmonar como de alteración del flujo respiratorio.

Valoración del aparato locomotor: valoración (desde los dedos del pie hasta la punta del pelo) de posibles alteraciones anatómicas, como dismetrías, alteraciones de la flexibilidad, de la movilidad articular, diferencias en la fuerza, valoración sistema nervioso (reflejos y coordinación de movimientos)…

Pruebas de imagen (Rx, RMN, TAC): que se realizarán si son necesarias en función de los hallazgos del reconocimiento.

Podoscopia, estudio dinámico de la huella plantar, etc.

ANALÍTICA

En la que podemos valorar tanto serie blanca (valorar infecciones) como roja (anemias), electrolitos, hormonas… (para más información leer artículo previo sobre analíticas).

ELECTROCARDIOGRAMA DE REPOSO

Nos sirve para valorar la actividad eléctrica del corazón en reposo, y valorar posibles arritmias y alteraciones de la conducción, pero no para ver alteraciones que aparezcan con nuestra práctica específica.

ECOCARDIOGRAFÍA

Es una prueba de imagen (ECO) que nos permite explorar el aspecto anatómico del corazón y valorar hipertrofias de cavidades o de pared, alteraciones de las válvulas, etc.

TEST DE ESFUERZO

Aquí llega la controversia. Al hablar de test de esfuerzo quiero matizar que no consiste en el caso del reconocimiento médico deportivo en una prueba de rendimiento (prueba de esfuerzo con determinación de lactatos o directa de consumo de oxígeno), aun pudiendo realizar una prueba mixta en la que valoremos el rendimiento y la salud (electrocardiograma de esfuerzo) simultáneamente. En el caso de la prueba exclusivamente de salud realizaremos un test lo más específico posible (bici o cinta en llano o en rampa) en el que se llevarán a cabo incrementos progresivos de la velocidad o la potencia de forma continua o en escalones monitorizando tanto el esfuerzo como la recuperación (3 a 5 minutos) para valorar posibles alteraciones del funcionamiento eléctrico del corazón en esfuerzo. Aquí podremos obtener datos indirectos de frecuencia cardiaca y carga que nos orienten de cara al entrenamiento. Eso sí, si esta prueba la convertimos en una de rendimiento haciendo tomas de lactato o determinación directa del consumo de oxígeno, nos dará información directa para la planificación de nuestros entrenamientos.

¿Quién debe realizar las pruebas?

Volvemos a la polémica. En los últimos años hemos vivido un aumento en las competencias asumidas por los diferentes profesionales que rodean al deportista y dentro de la mismas ha habido un acercamiento de los preparadores físicos y entrenadores a la realización de las pruebas de esfuerzo. Estas solo deben ser realizadas por personal médico especialista. En nuestro país los únicos profesionales autorizados legalmente (y hay sentencias recientes que así lo marcan) son los cardiólogos, los pneumólogos y los especialistas en medicina deportiva. Además el centro en el que estas se realicen debe ser un centro que disponga de los medios suficientes para hacer frente a “problemas” médicos que puedan surgir durante la realización de las mismas (desfibrilador, oxigenoterapia, medicación de urgencia…).

¿Por qué es importante realizarse un reconocimiento?

Intentaré huir de dramatismos. Todos conocemos casos recientes de muerte súbita en la práctica deportiva y naturalmente que esta puede evitarse si detectamos algo en un reconocimiento. En la práctica –yo, en mi caso– he podido realizar más de 2.000 o 3.000 reconocimientos en 20 años de profesión y solo en un caso he encontrado una contraindicación absoluta para la práctica deportiva. En cambio, me he encontrado con unas cuantas patologías que debían de tratarse antes de seguir haciendo deporte y con infinidad de alteraciones que si no las detectamos y ponemos los medios para prevenirlas harán aparecer una lesión que nos arruine nuestra pasión.

Por otro lado, toda esta información obtenida puede ayudar a nuestro nutricionista y nuestro entrenador a realizar una mejor planificación del entrenamiento y la temporada, y sacar así más rendimiento.

Así que a modo de resumen, os recomiendo gastar un poco de dinero en un reconocimiento médico anual tanto para “asegurarnos” en parte que no nos pasará nada grave, como también para poder programar mejor nuestro entrenamiento, y con ello rendir más y disfrutar más, cada uno a nuestro nivel, y aquí sí que no hay diferencias entre los pros y los apasionados, entre los cuales me incluyo.

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