Vaya Flash, por Gobitu Bode

Sobre los fotógrafos en carreras
Gobitu Bode. , 31/07/2017
Vaya Flash, por Gobitu Bode
Vaya Flash, por Gobitu Bode

Hoy abordaré un tema un poco espinoso como es el de la fotografía, ese talón de Aquiles donde muchos pocos redundan en el perjuicio de pocos muchos. Está claro, y a la orden del día, que el acceso "popular" a las nuevas tecnologías nos ha acercado un poco más a un mundo que hasta entonces solo podíamos apreciar gracias al trabajo de los profesionales del sector. Sector que por otro lado sufre el avance desmesurado del poder de la telefonía y el acceso a los smartphones que nos han convertido, así de golpe y plumazo, en unos Steve Winter o Mike Murphy en potencia. De repente, como si nos tratásemos de crisálidas, hemos pasado de ser unos nimios capullos a convertirnos en unas bellas mariposas que desplegamos toda la belleza de nuestras alas para sorprender con nuestros colores.

Todo esto que estoy hablando lo veo con el máximo respeto a un mundo profesional que también existe en nuestro deporte. A todos nos gusta extender nuestro mejor plumaje cuando en carrera nos acercamos al objetivo indiscreto de alguien, que no dudemos que está muuuuchas horas para ese cometido y que a veces antes de que empiece la carrera ya lleva dos horas caminando, y que sufre las condiciones climatológicas igual que tú y que yo. Hemos perdido el norte con este tema y solo entendemos el agradecimiento a este colectivo con vulgares palabras como "fotón, fotaza o fotaca", términos que por otro lado chirrían a un grupo de profesionales que merece algo más y que languidece como una rana con cantimplora.

Supongo que todo esto es inevitable por ese paso vertiginoso del tiempo y los cambios en nuestras costumbres de vida, donde prima la inmediatez al rigor de los acontecimientos. Ahora bien, lo que ya no se puede tolerar es un intrusismo al alza. En los últimos tiempos hemos visto cómo se incrementan los ‘jetas’ que por el solo hecho de figurar ahora van de fotógrafos y encima quieren cobrar.

Mientras los profesionales de verdad no son capaces (salvo cuatro contados) de salvar los muebles, hay otros que con un pepino de artilugio se pasan por el forro la ética y el rigor. Solo con un buen programa ya serías capaz de salir del cascarón aprovechando que el usuario -como yo- no tiene ni la más remota idea de esto y recurrimos a eso: fotón, fotaza, fotaca… Y además queremos cobrar.

Quizá las organizaciones deberíamos hacer algo más, posiblemente la escasez de presupuesto en muchos casos impida contar en ocasiones con los servicios de un buen fotógrafo que le de ese toque de distinción, que huye de lo vulgar y que muy pocas veces se aprecia a ojos del corredor. He visto muchos casos en los que algún medio de comunicación de referencia se permite el lujo de sablearte para darle bola a la prueba con el pretexto de que tendrá un reportaje fotográfico en directo de lo que ocurre en todo momento, y se me cae la cara de vergüenza de que alguien pueda ganar dinero así.

Si a la caradura de unos que quieren vivir del cuento juntamos la ignorancia de la mayoría de nosotros sobre la materia, preparamos el cocktail perfecto para que siempre pierdan los mismos. Y ojo, que no se me malinterprete. Contra el aficionado que va a una carrera (que hay muchos) y publica sus fotos no tengo nada que objetar. Solo faltaría. Lo que chirría son los nuevos photographer que ni quitan la tapa del objetivo y adoptan posturas del Wild Nature ante el colibrí.

Así que, por favor, seamos sensatos y empecemos a pagar lo que cuestan las cosas y dejemos que los profesionales nos regalen su arte. Es único e intransferible.

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