Un mundo implacable

Análisis de un año clave para el trail
Un mundo implacable
Un mundo implacable

Se nos ha ido el 2016. Para unos será memorable, para otros será difícil de olvidar y para otros, quizá ni estuvo ni se esperaba. En definitiva, dejamos un año que dio mucho de sí. A nivel personal he de decir que no me puedo quejar. No fue el año que hubiese querido tener pero sobre todo hay que ser honesto y pensar que pudo ser mucho peor. Siempre puede ser peor así que no vamos a quejarnos. Como decía la humorista americana Helen Rowland: "Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad”.

Este año pasado pude ver varias cosas que me llamaron la atención, entre ellas el auge, el boom, el frenesí de nuevas pruebas de trail que ya se suman a las que había hasta completar todos los fines de semana con oferta deportiva. En este caso voy a hablar de mi tierra, Asturias. Haciendo un minucioso recuento he sumado 68 carreras, casi 20 más que en 2015, lo que estamos hablando de casi un 30% de crecimiento. No es fácil de digerir, pero bueno, ya hablamos otras veces de este tema así que no nos vamos a extender mucho más.

También tuve la suerte de conocer nuevas personas, nuevos corredores, nuevos organizadores,  por lo tanto, de conocer nuevos mundos. A veces pensamos que somos el epicentro del mundo y erramos y erramos pero siempre echamos balones fuera. Qué bonito es eso de sentirnos especiales en nuestra cabeza, sin darnos cuenta de que nadie más lo piensa.

Somos muchos los que vemos en esta disciplina algo sano. No solo por el mero hecho de hacer deporte sino por compartir una manera de ver las cosas más allá del negocio que ello suscita, como todo en la vida. Esto solo debería de sacarnos una sonrisa o varias. Sonrisas que son carteles de bienvenida a personas de las que no te querrías marchar. Esto ha sido una causa para decir que he tenido un buen año.

Claro que después están los otros. Lamentablemente también hemos visto como A PESAR DE PUBLICARLO Y ADVERTIR VARIAS VECES, algunos indeseables se han salido con la suya estafando y engañando a varios corredores como ha pasado en esa pretenciosa prueba por etapas que se iba a hacer en Picos de Europa o como algún jeta un poco más abajo que engañando a todo un pueblo se ha querido quedar con lo ajeno. Esto lamentablemente seguirá ocurriendo pero no olvidemos que la primera vez se ofende por ignorancia, la segunda por villanía. Denunciemos sin miedo. Muchas veces en redes sociales nos comportamos como auténticos trovadores de la verdad cuando no somos más que cobardes de 140 caracteres. Seamos sensatos por favor, y sobre todo honestos, disfrutemos. Woody Allen decía que "solo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo".

También pudimos admirar a nuestros deportistas, hemos visto el salto definitivo de Luis Alberto Hernando hacia la cima demostrando que este año ha sido el más fuerte, el que más ha luchado por sus objetivos aprendiendo de los "errores" pasados hasta hacerse con  los dos títulos mundiales en juego. Toda una gesta. También a Caroline Chaverot, la francesa ha dominado de principio a fin la temporada contando por triunfos casi todo en lo que ha participado. Un lujo imprescindible verla correr. Este año en Portugal poco faltó para que nuestra Azara le diese un bocado. Cuestión de tiempo para la menuda cántabra. Pero también las lesiones y otros objetivos nos han privado de ver a otros grandes corredores como Killian, Merillas o Jokin entre otros. Se les echa de menos.

Obviamente hablando de campeonatos, circuitos, series, etc, he de reconocer que este 2016 y MUY A MI PESAR, la federación de atletismo le está comiendo la tostada a la de montaña. Para un montañero alpinista como yo es difícil de digerir más si cabe cuando hace dos años en una reunión celebrada en Madrid fui uno de sus defensores. Me equivoqué.

No sé cuáles son las razones para este inmovilismo federativo pero una cosa es clara: en difusión, repercusión y participación la IAAF lo hace infinitamente mejor. La lucha de siglas es evidente pero las consecuencias también. Los corredores estamos desamparados. No hay nadie que nos defienda aunque haya genios con lámparas rotas que sí lo creen.

Ya hay muchas carreras que no te piden la licencia federativa así que, a no ser que vayas a la montaña no sé si merece la pena federarse, más si cabe con los estacazos de dinero que te dan año tras año por el seguro escudándose en el aumento de accidentes. Sobre esto hablaré algún día porque no toda la culpa es de la federación.

Y poco más. Lo dejo aquí, si no ya no sería un artículo, sería un libro. El 2016 ha dado para mucho pero intentaremos diseccionarlo en otras entradas. Que tengamos todos salud y mucha suerte para este 2017.

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